Famosa por el popular cuento «Los músicos de Bremen» y con un glorioso pasado histórico; Bremen invita a adentrarse en sus calles adornadas por arquitectura hanseática, gótica y renacentista. Perderse en uno de los barrios más bonitos que podéis imaginar, el barrio Schnoor;  o descubrir una ciudad muy respetuosa de su pasado y sus tradiciones, pero que mira siempre hacia el futuro, son algunas de las experiencias que viviréis si pensáis visitarlas.

Hoy os enseño todo lo que no debéis perderos si visitáis Bremen, una ciudad de cuento.

Bremen es una ciudad situada al norte de Alemania y, aunque no es uno de los principales destinos turísticos del país, es el lugar perfecto para pasar un día emborrachándose con la cultura y la increíble oferta turística que ofrece.

Pasear por esta ciudad, con más de 1200 años de antigüedad os hará transportaros a otra época. Su casco histórico es uno de los mejores conservados de toda Alemania y alberga dos monumentos nombrados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2004: su ayuntamiento y la estatua de Rolando.

 

En el post de hoy os traigo todo lo imprescindible para visitar Bremen en un día.

CÓMO LLEGAR A BREMEN

Viajar a Bremen es muy sencillo, hay compañías aéreas en toda Europa que tienen la ciudad de los músicos como destino principal sin necesidad de hacer escala.

Desde España tenéis vuelos directos. Si tenéis la intención de incluir Bremen en una ruta, la ciudad alemana más cercana es Hamburgo; pero desde Alemania hay varias líneas ferroviarias que la conectan con el resto de ciudades.

En mi caso salía desde Groningen, en Holanda; y hay una conexión fabulosa ya que hay autobuses a diario por un precio increíble. El autobús salía a las 6 de la mañana (son unas tres horas de viaje), y la vuelta era a las 9 de la noche.

El viaje de ida y vuelta no fueron más de 10€; un viaje que cumple la regla de las tres bes: bueno, bonito y barato.

  1. ESTACIÓN HAUPTBAHNHOF

La Bremen Hauptbahnhof es la estación más importante de la ciudad. Aproximadamente unas 120.000 personas la utilizan a diario; además de ser un edificio con una belleza singular.

Sea cual sea vuestro medio para llegar a la ciudad, os recomiendo empezar por la estación central de ferrocarriles. (Si llegáis en avión deberéis tomar la línea 6 de tranvía, y en menos de 10 minutos habréis llegado a nuestro punto de partida).

¿El motivo de esta localización y no otra para empezar nuestra ruta? Aquí se encuentra una de las oficinas de información turística. Aquí podremos conseguir un plano de la ciudad, entradas para los principales lugares de interés y tarjetas de transporte si las necesitamos.

2. MOLINO MÜHLE AM WALL 

Molino Bremen

Una de las primeras paradas en nuestra ruta de un día por Bremen es el molino Mühle am Wall, ubicado en el Parque Wallanlagen.

Hace siglos esta zona estaba protegida por murallas y un foso, que con el tiempo fueron abandonados. A comienzos del siglo XX se inició un proceso de recuperación de la zona construyendo un gran parque que rodeara la ciudad.

Actualmente el Parque Wallanklage es uno de los más importantes y cientos de turistas se detienen a diario sobre el puente que cruza el foso para fotografiar el molino de viento, hoy convertido en restaurante.

La visita cuesta 2€ pero debe reservarse con algunas semanas de antelación, así que si planeáis un viaje a Bremen ¡tenedlo en cuenta y reservad!

3. SöGESTRASSE

Caminando hacia el casco antiguo se llega a la famosa Sögestrasse, también conocida como la «calle de las cerdas».

Su nombre tiene una explicación. En la Edad Media, esta era la calle por la que conducían a los cerdos hasta la estación central. En recuerdo al pasado de la ciudad, hoy encontraremos una escultura en honor a este animal.

Cuanto menos curioso, ¿verdad?

4. MARKTPLAZT

Es el centro neurálgico de Bremen. Durante la época medieval era la plaza del antiguo mercado. Actualmente es una la plaza principal donde se encuentran los edificios más emblemáticos. Cuando lleguéis a esta plaza entenderéis por qué Bremen es una ciudad de cuento.

Narrando la historia de la ciudad a través de los diferentes estilos arquitectónicos, se alza el Ayuntamiento o la Catedral.

Pasear sobre sus adoquines es disfrutar de la Cámara de Comercio, las Fachadas del lado Oeste, la Iglesia de Nuestra Señora, las estatuas de Roland y los músicos de Bremen y la Caja de Ahorros, cuya fachada es de 1755.

5. AYUNTAMIENTO

El ayuntamiento es un edificio gótico construido en tan solo 5 años, entre 1405 y 1410. Dos siglos después se produjo una remodelación de la fachada siguiendo un estilo renacentista.

El estilo renacentista Weser de la fachada lo convirtió en Patrimonio de la Humanidad hace 10 años. Es una de las construcciones más bonitas de toda Alemania.

En sus dos plantas vemos decoraciones con caballeros, escudos heráldicos y animales entrelazados; todo con una armonía perfecta y tan característica del estilo renacentista. Su interior alberga salas tan importantes como la del Senado y la Cámara de Oro. También encontraréis una bodega con más de 600 años; hoy convertida en restaurante y que conserva algunos de los vinos más antiguos del mundo.

6. ESTATUA DE ROLANDO

Justo en el centro de la plaza encontraremos la estatua de Roland. Una majestuosa escultura de más de 10 metros que muestra un caballero medieval ataviado con una espada y un escudo; los símbolos del honor y la libertad de la ciudad.

La imagen original era de madera, pero en 1404 fue destruida por un incendio. Es la escultura más grande de Alemania dedicada a Roland.

Además de ser Patrimonio de la Humanidad, es el orgullo de los habitantes de Bremen.

 

 

7. CÁMARA DE COMERCIO, CASA DE LA BALANZA Y CALLE DE LOS TONELEROS

La Casa de la Balanza, el lugar donde todas las mercancías debían ser pesadas para aplicarles los impuestos pertinentes antes de poder ser compradas o vendidas.

Cerca se encuentra la Cámara de Comercio fue construida por los comerciantes de Bremen para celebrar reuniones y asambleas. Tras ser destruido en 1944 por bombardeos durante la Segunda Guerra Mundial se logró reconstruir y hoy es la sede de la Cámara de Comercio.

Y justo al lado está la calle de los toneleros, un callejón de 100 metros que comienza a continuación de la Cámara de Comercio y termina a orillas del río Wesser. La calle fue construida en ladrillo rojo durante los años veinte del siglo XX por un comerciante de café, Ludwig Rogelius, inventor además del café descafeinado.

8. DOM ST-PETRI 

Frente a la escultura de Roland, se alza la imponente Catedral o Dom St-Petri.

Catedral BremenEs una iglesia evangélica de estilo gótico construida en el siglo XIII. Es de planta rectangular con tres naves interiores y varias capillas anexas. Existía una catedral primitiva en la misma ubicación construida en madera en el año 789. Tres años después de su construcción, los sajones atacaron y quemaron Bremen, incluyéndola en su incendio.

En el año 805 se volvió a construir en piedra de arenisca, con la forma de una típica iglesia carolingia; una nave central y dos laterales y un coro en cada extremo de la nave. En el año 1041 un nuevo incendio asola la catedral y la biblioteca que albergaba en su interior.

De nuevo la catedral se reconstruye; con una planta basilical de pilares y arcos románicos y una techumbre y pavimento de madera. Entre los años 1219 y 1258 se remodela para reflejar la tendencia arquitectónica gótica que tanto gustaba en toda Europa con una modificación: en lugar de usar piedra se utilizó ladrillo cocido. También se remodeló el techo plano, pasando a uno con bóvedas y nervaduras.

En su interior se ubican dos criptas subterráneas donde hay más de 90 tumbas de obispos y arzobispos, perfectamente momificados. También es posible subir hasta una de las torres, desde donde se tienen unas vistas impresionantes de la ciudad y visitar el museo que hay en su interior.

9. LOS MÚSICOS DE BREMEN

Cuando os decía que Bremen es una ciudad de cuento no os engañaba. Y sus protagonistas son cuatro.

Esta pequeña estatua inmortaliza a los cuatro animales músicos y fue erigida en 1953 en la fachada izquierda del ayuntamiento.

Los Músicos de Bremen

La historia cuenta que cuatro animales; un burro, un perro, un gato y un gallo se escaparon ya que sus dueños habían decidido sacrificarlos por ser demasiado mayores.

El primero en iniciar el viaje es el burro, que va encontrándose con el resto de sus compañeros durante la travesía. Juntos deciden que el destino será Bremen, una ciudad liberal y conocida por su simpatía con los extranjeros.

Una noche encuentran una cabaña en la que viven unos bandidos; y, para echarlos y así pasar la noche bajo techo, forman una figura esperpéntica subiéndose unos encima de otros. Emiten sonidos propios de su especie al unísono, asustando a los ladrones que huyen de terror.

En realidad el cuento no dice si estos pequeños músicos llegaron finalmente a Bremen o no; pero eso no ha importado para que la escultura sea uno de los elementos más representativos de la ciudad.

Existe la creencia popular de que si se frotan las patas delanteras del burro y se pide un deseo, éste se cumplirá.

UN DATO EXTRA. En la MarktPlatz busca una alcantarilla redonda con un agujerito en el centro. Si introduces una moneda escucharás los sonidos de los cuatro animales.

Se trata de una iniciativa humanitaria y el dinero recaudado es destinado a obras de caridad.

10. BARRIO DE SCHNOOR

Barrio SchnoorSchnoor es el barrio más antiguo y bonito de la ciudad. El que convierte a Bremen en una ciudad de cuento. Sus calles están repletas de restaurantes típicos, tiendas de artesanías y souvenirs.

Schnoor en alemán significa cordel y viene a darnos una imagen muy visual de cómo se distribuye el barrio. Las casas están apiñadas unas a otras como si fueran perlas engarzadas a un cordel. Las calles son estrechas y entrelazadas con pequeñas y antiguas casas típicas alemanas, con tejados picudos y flores en la fachada. La mayoría son de los siglos XVII y XVIII, aunque las casitas más antiguas se remontan al siglo XV.

Hasta los años 60, la falta de higiene y la imposibilidad de que el tráfico accediese a esta zona, convirtieron a Schnoor en el barrio pobre de la ciudad. Sin embargo, cuando se tomó conciencia del valor histórico del lugar y sus posibilidades, se inició la rehabilitación para devolverle el esplendor que hoy muestra.

 

Si el tiempo lo permite; podemos incluir en la visita los jardines alrededor del teatro, con un pequeño lago y un puente que lo recorre; y la Weser Schachte a orillas del río y para tomar algo en los restaurantes de la zona.

 

No os marchéis de Bremen sin probar uno de los platos típicos de Bremen que venden en los puestos del lateral de la plaza. Podréis elegir entre el klaben (un pastel de patata), el Wickelkuchen (pan con diferentes rellenos) o las tan conocidas salchichas alemanas.

 

Bremen es una ciudad pequeña, donde la cercanía de los sitios de interés te permite recorrerla prácticamente en un día. Sus calles, especialmente las del barrio Schnoor y la plaza y sus alrededores, hechizan y enamoran; sus comercios transportan a otra época y comprar en sus mercadillos puede resultar adictivo.

Bremen, una ciudad de cuento. El destino perfecto para los que planeáis una escapada en el fin de semana.

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