Mallorca es conocida por sus playas infinitas de arena blanca y calas de agua cristalina. Desde todos los rincones del planeta llegan cada día centenares de aviones repletos de curiosos por zambullirse en su maravilloso Mar Mediterráneo. Pero más allá de lo conocido por todos, Mallorca atesora pequeños rincones que enamorarán a todo aquel que la visite.

Reservas naturales, una sierra que enseña la parte más tradicional de la isla, una capital que cumple con la expectativa turística y, sobre todo, pequeños pueblos de lo más bonitos que parecen sacados de otra época; y todo acompañado de una rica gastronomía, que convertirán vuestra visita a la isla en un recuerdo mágico.

Para aquellos que tenéis en mente conocer la parte más castiza de la isla, sus orígenes y su pasado; hoy os traigo un post con los cinco pueblos más bonitos de Mallorca.

 

Imaginad un viaje a Mallorca. Seguro que a vuestra mente llegan imágenes de playas, chiringuitos acompañados de puestas de sol y, no nos engañemos, alguna que otra fiesta.

Sin embargo, existe una Mallorca oculta, al resguardo de la Sierra de Tramuntana, esperando a ser descubierta. Una Mallorca que muestra la cara más íntima y sencilla de su gente y de su arquitectura, pero de una belleza sin igual.  Si estáis pensando visitar la isla, os he preparado una entrada con los cinco pueblos más bonitos de Mallorca para que os genere esas ansias de viajar hoy mismo.

  1. DEIÁ

¿Serán sus casitas de piedra color miel? ¿Sus laberínticos callejones? ¿Quizás su antiguo cementerio ubicado en la parte más alta?

Deiá pueblo Mallorca

Deiá se ubica cerca de la costa noroeste de la isla y es, sin duda, uno de los cinco pueblos más bonitos de Mallorca. Su tranquilidad y lo pintoresco de su ubicación (en una escarpada ladera, al pie de la montaña Teix) lo han convertido en una parada obligatoria para aquellos que desean conocer la parte rural de Mallorca.

Aunque sus orígenes son humildes, desde la década de los años treinta ha atraído a numerosos artistas en busca de esa inspiración extra. El poeta y novelista Robert Graves fue el primero en descubrir la paz de este pequeño pueblo; desde entonces se respira un espíritu bohemio propio de la comunidad de artista y músicos que han paseado por sus callejones.

Actualmente sigue siendo ese remanso de paz que era antaño. Regueros de agua provenientes de manantiales de montaña, frondosa vegetación complementando la piedra de su arquitectura rústica y el mar mediterráneo como telón de fondo.

Los amantes del mar estarán de buena suerte también; a un corto paseo se llega a una pintoresca cala del mismo nombre.

Entre los lugares más destacados a visitar encontraréis la casa de Robert Graves, totalmente restaurada para que luzca el aspecto que tenía en 1946. Su jardín, repleto de olivos, limoneros y naranjos, plantados por el propio Graves os transportará a otra época.

La iglesia parroquial de una sola nave es otro de los puntos a marcar en vuestro recorrido. El campanario de esta iglesia guarda un secreto. En realidad su función era la de torre de defensa.

El último stop, por muy extraño que os pueda parecer, es el cementerio. Creedme cuando os digo que es uno de los cementerios más bonitos que visitaréis. Situado en la parte más elevada de Deiá, con unas vistas al mar espectaculares, es el lugar de eterno descanso de pintores, músicos y poetas que poblaron Deiá entre los 60 y los 70.

2. SÓLLER

Cuanto más visito Mallorca, más tengo la sensación de que lo que tanto gusta de sus pueblos es su atemporalidad. Y Sóller es uno de los mejores ejemplos.

Aunque parece que te has transportado a un pasado no muy lejano, este pueblo ofrece todas las comodidades de la vida moderna.

Se sitúa en lo que popularmente se conoce como el Valle Dorado de Mallorca. Con este nombre ya podéis imaginar qué nos espera.

Un increíble entorno natural, extensiones inmensas de suelo fértil regadas por manantiales de agua dulce, una historia que se basa en el comercio de cítricos y olivares y una arquitectura que une el estilo barroco de su gran iglesia con el modernismo de los edificios que la rodean. Suena bien, ¿verdad?

Uno de los principales reclamos de la ciudad es su tranvía. Inaugurado en 1913 con intención de unir el pueblo con el puerto de Sóller, tiene el título de primer tranvía eléctrico de Mallorca. Muchos de los turistas esperan el momento perfecto para captarlo ante la iglesia de Sant Bartomeu.

Para los que aún tengáis dudas, Sóller es el pueblo perfecto para callejear. Las estrechas calles que rodean la plaza invitan a entrar en sus patelerías, en sus tiendas locales y cafeterías; que, por cierto, son el punto de reunión de los vecinos, creando un ambiente de lo más amigable.

Tranquila, bonita y con un aire vintage que atrapa al visitante. Sin duda Sóller tenía que estar entre los cinco pueblos más bonitos de Mallorca.

3. PORTO COLOM

Porto Colom Mallorca

Dejamos atrás por un momento el color a piedra natural y tomamos rumbo al distrito de Felanitx. Allí encontramos un pequeño pueblo pesquero de lo más tradicional: Porto Colom.

Y por si te lo preguntabas, sí. Porto Colom debe su nombre al explorador Cristóbal Colón.

Este pueblo mallorquín, enclavado en una irregular bahía, vive en torno al mar, y eso se transmite en la calma de sus calles y una vibración relajada que abraza al visitante. Para diferenciarse del resto, sus casas de pescadores se han tintado de diversos colores (siempre en sintonía con el mar que tan importante es para ellos). Podríamos considerarla la Murano de la costa española.

Su puerto natural es uno de los más bonitos de Baleares y siempre tiene embarcaciones amarradas a la orilla, listas para un nuevo día de pesca.

Porto Colom es famoso por sus excelentes restaurantes de pescado (kilómetro 0) y marisco. El muelle es el lugar idóneo para el momento de la cena, donde también encontraréis platos de la cocina mallorquina más tradicional.

 

Dejamos para el final el punto fuerte: su emblemático faro, que entremezcla el blanco y negro en contraposición con los divertidos colores del pueblo.

¿A que suena bien?

4. FORNALUTX

Fornalutx pueblo MallorcaUbicado en plena Sierra de Tramuntana, fue nombrado como el «Pueblo más bonito de España».

Su ubicación, rodeado de rocosas montañas;estrechas calles con escaleras de piedras, las baldosas del siglo XVI que lo adornan y la cantidad de flores y macetas que encontraréis mientras lo recorréis, lo convierten en uno de los cinco pueblos más bonitos de Mallorca.

Debido a su cercanía a la famosa ruta GR221 que se extiende a lo largo de la cordillera, es el lugar de parada de numerosos senderistas y ciclistas que hacen un alto en el camino para reponer fuerzas.

Más allá de la sierra, Fornalutx está formado por fincas y edificios de piedra, que combinan con el verde intenso de los naranjos y limoneros que encontraréis casi a cada paso.

Mientras que con el resto de pueblos os marcaba un par de visitas imprescindibles, en Fornalutx no debéis perderos nada. Cada calle adoquinada, cada fachada bien merecen su atención. Quizás por eso ha recibido varios premios por la calidad de su conservación.

La plaza principal, Plaça d’España, está rodeada de cafés y pequeñas tiendas de artesanías y, justo allí, se encuentra la Panadería de Fornalutx, con productos locales horneados cada día.

 

Su iglesia, con rasgos góticos y reformas barrocas, en la zona más elevada del pueblo (y donde se sitúan las calles más pintorescas). El ayuntamiento actual, con una torre de defensa del siglo XVII. El casal de Can Xoroi, con fotografías del siglo XIX.

¿Qué más necesitáis para incluir a Fornalutx en vuestro recorrido por Mallorca?

5. VALLDEMOSSA

La parte más baja de la Sierra de Tramuntana tiene nombre propio. A tan sólo 17 km de Palma, pero totalmente aislada del ruido de la capital, se erige Valldemossa. Elegante, única, podría decirse que es casi de otro mundo.

Valldemossa pueblo Mallorca

Aunque pueda parecer extraño, la Valldemossa que conocemos actualmente debe mucho a la gente extranjera que la visitó.

Su nombre viene del terrateniente moro Muza, y su fama internacional del compositor polaco Fréderic Chopin. Durante el invierno de 1838, el músico y su amante la escrtora francesa George Sand, se instalaron en el monasterio de la Cartuja. De su estancia surge el best seller «Un invierno en Mallorca».

 

Por supuesto, uno de los primeros altos en el camino a la hora de visitar Valldemossa es este famoso monasterio. Dentro recorreréis la iglesia, los claustros, una antigua farmacia y las celdas de Chopin y Sand. Sí, por si os lo preguntábais, Chopin dejó uno de sus pianos aquí y podréis contemplarlo sin problema.

Junto con la catedral de Palma, la Real Cartuja es uno de los edificios más visitados de la isla.

Parte del monasterio está formado por el Palacio del Rey Sancho, aunque no conserva su estructura original, ya que fue donado a los monjes cartujanos, que lo remodelaron para que se integrase en el monasterio.

Si visitáis Valldemossa en agosto podréis, además, disfrutar del festival anual de Chopin.

La siguiente parada no puede ser otra que la iglesia de Sant Bartomeu, en la zona menos concurrida del pueblo. Los mallorquines se sienten muy orgullosos de poder decir que aquí nació Santa Catalina Thomas; la única santa de la isla.

De hecho, paseando por sus calles veréis que cada casa honra a Santa Catalina, luciendo azulejos justo al lado de la puerta. En cada uno veréis representada una escena de su vida.

Como os comentaba, en la iglesia de Sant Bartomeu podréis ver el lugar exacto donde nació y un pequeño santuario dedicado a ella.

Valldemossa alberga una sorpresa más. El centro cultural contemporáneo Costa Nord, fundado por el famoso actor Michael Douglas. Entre las experiencias que ofrece la visita, se puede disfrutar de la proyección de un documental narrado y protagonizado por el propio actor. En él se resumen la historia de la costa norte de la isla, desde sus orígenes hasta 1867. El documental fue rodado por la misma empresa que realizó los efectos especiales de Gladiator, así que si tenéis tiempo ¡no podéis perdéroslo!

 

Valldemossa

 

Para poner el punto dulce a vuestra visita, os dejo una recomendación: el forn de Ca’n Molinas. Aquí podréis disfrutar de uno de los productos artesanales más famosos de la cultura tradicional mallorquina: la coca de patata, junto con una buena horchata de almendra para refrescar el paseo por este increíble pueblo.

 

Un auténtico remanso de paz para muchos, un pueblo para empaparse del patrimonio cultural para otros. Lo fotografiables que son sus calles peatonales empedradas, su gastronomía. Hay un largo etcétera para incluir a Valldemossa entre los cinco pueblos más bonitos de Mallorca.

 

Y para vosotros ¿cuál es el pueblo más bonito de Mallorca?

No Comments Yet

Leave a Reply

Your email address will not be published.

A %d blogueros les gusta esto: