Iniciamos un nuevo viaje, esta vez con destino a Lago di Como, pero disfrutando de los pequeños pueblos italianos de la zona. El primer contacto con Italia en esta ocasión es Bérgamo, una ciudad no tan conocida debido a que a su alrededor tiene a tres buenas competidoras, Milán,Verona y Venecia, pero que muestra una imagen inolvidable: pequeñas calles empedradas, un centro histórico incomparable y un ambiente al caer la noche que invita a recorrerla una y otra vez.

Teníamos las vacaciones de Semana Santa planeadas desde noviembre; una ruta por el Lago di Como y los pequeños pueblos de los alrededores. Un viaje familiar sin demasiadas pretensiones turísticas, pero que acabó siendo un auténtico descubrimiento y es que, como bien decía hace unos meses en mi ruta por Milán y Florencia, Italia está repleta de pueblos y zonas esperando a ser visitadas y que nos encantarán tanto o más como las grandes ciudades.

 

Vuelo Bérgamo

La ruta empieza en Ibiza, nuestro avión salía desde aquí con destino Milán – Malpensa a las 14:45, pero una huelga de controladores hizo que el vuelo se retrasase casi una hora. La espera mereció la pena sólo por las vistas nada más iniciar el ascenso. Para los que no conozcáis Formentera, aquí tenéis un vídeo de mi pequeña islita desde el aire, ¡seguro que os enamora tanto como a mí!

[KGVID]http://www.tatianamastroiani.com/wp-content/uploads/2017/06/IMG_2452-8.mp4[/KGVID]

 

La compañía con la que volábamos era Meridiana; una compañía que, personalmente, me gusta mucho ya que, aunque el vuelo es cortito, siempre sirven una bebida y dan un snack para endulzar el trayecto.

Llegamos al aeropuerto de  Linate a las 17:20, casi una más tarde de lo previsto y cogemos uno de los autobuses que nos dejarán en la estación Milano Centrale. Los autobuses se encuentran a la salida del aeropuerto y cuestan 5€ por persona, además salen cada media hora por lo que no tendréis que esperar demasiado.

Para los que no la conozcáis, Milano Centrale es una de las estaciones más grandes y bonitas de toda Europa, con un estilo monumental inspirada en el Art Nouveau y Art Decó. El interior es impresionante y la zona desde donde salen los trenes aún más, el techo es una enorme cúpula de cristal y acero y recuerda mucho a la película La invención de Hugo y al París de los años 20 y 30.

 

Una vez en la estación de Milán nos acercamos a información para comprar los billetes hasta Bérgamo, pero viendo que en 10 minutos la cola no avanza nada, buscamos una máquina para sacarlos nosotros mismos. En 5 minutos sale nuestro tren. Son las 18:00 y ya estamos a bordo rumbo a Bérgamo.

 

Llegamos a la estación de trenes de Bérgamo a las 18:30 y, aunque nuestra primer idea era coger un taxi hasta el hotel, inexplicablemente no encontramos ni uno solo en toda la zona. Tras echar un vistazo a Maps.me para ver la distancia que nos separaba de nuestro alojamiento y comprobar que eran unos 10 minutos a pie, decidimos empezar a caminar hasta encontrar un taxi (aunque finalmente llegamos sin haber conseguido ver ni uno solo).

Tras hacer el check in, descansar un ratito y darnos una ducha, salimos a dar un paseo por la parte alta de la ciudad. Ya ha anochecido, pero hace una temperatura muy agradable y, aunque pensábamos que Bérgamo no tenía demasiado para ver, nos sorprendimos gratamente tanto de lo bonita que es como de la cantidad de edificios para visitar.

 

BérgamoEl paseo comienza recorriendo la calle Viale Vittorio Emanuele II y cruzando la Porta Sant’Agostino que, valga la redundancia, hace de puerta de acceso a la parte alta de la ciudad.

Bérgamo se divide en dos partes y es esta zona la que alberga los grandes edificios históricos y el centro de todas las miradas por su increíble patrimonio y calles por las que siempre te apetece pasear. Se encuentra en la cima de un cerro, totalmente rodeada de murallas.

La primera parada es para contemplar la plaza que alberga el Mercato delle Scarpe, donde encontraréis infinidad de pastelerías y podréis probar el dulce típico de Bérgamo, Polenta e osei, un bizcocho relleno con crema de avellanas, mantequilla, chocolate blanco y ron y recubierto con una capa de mazapán amarillo. Os recomiendo la pastelería Nessi, la más famosa y más recomendada a la hora de comprar polenta.

Tras un pequeño paseo llegamos a la que, sin duda, es la zona más bella de la ciudad, la Piazza Vecchia. Durante mucho tiempo, esta plaza fue el corazón político de la ciudad y es el lugar preferido por sus habitantes y por los turistas para tomar algo y recorrerla. Aunque estamos de suerte, no es un lugar demasiado masificado así que no tendremos problemas a la hora de retratarla.

La plaza se encuentra en el que antiguamente era el foro romano. En su origen era la Piazza Duomo, pero poco a poco y debido al aumento de la vida mercantil, se convirtió en el centro de la ciudad medieval.

Bérgamo

La primera cosa que llama nuestra atención es la fuente de leones y esfinges de piedra, regalada a la ciudad por el Podestá Alvise Contarini con una finalidad más práctica que estética, de hecho aún se puede beber de ella ya que el agua es potable.

Tras ésta,  se alza el Palazzo della Ragione, cuya construcción se inició a finales del 1100, separando el espacio en el que nos encontramos de la actual Piazza Duomo. Es un edificio típico de la arquitectura medieval que une a la perfección la funcionalidad con la estética, aunque a lo largo de su historia ha sido restaurado/reconstruido alguna que otra vez, además de ser utilizado con diferentes fines, incluyendo una biblioteca.

Recibe su nombre de la época en el que fue utilizado como tribunal. Los jueces escuchaban aquí las disputas entre vecinos y ciudadanos y decidían, utilizando la «razón» (en italiano«ragione»), quién estaba en lo cierto. Además de ser el edificio de la administración comunal más antiguo de la ciudad, es un símbolo debido al escudo central que muestra al León alado de San Marcos (símbolo de Venecia) y que recuerda la ocupación que sufrió Bérgamo por parte de sus vecinos, aunque esta figura es una copia; el original fue destruido por las tropas de Napoleón en 1797.

Pero ¡aquí no terminan las sorpresas!, bajo la galería principal encontraréis un gnomon, un reloj solar del año 1798 que sigue dando el medio día y la fecha exacta gracias a un único rayo de luz sobre la meridiana de mármol grabada en el suelo (aunque nosotros, con las prisas, ese día no nos dimos cuenta y os lo mostraré en las próximas entradas).

A la derecha se alza la Torre cívica, uno de los símbolos de la ciudad, donde se encuentra un entramado de campanas que repican a las diez de la noche para recordar el antiguo toque de queda, ya que en ese momento las puertas de la ciudad se cerraban hasta el día siguiente.

 

Cruzando la arcada del palacio, llegaremos a la Piazza del Duomo donde aparecen ante nosotros la Basílica de Santa María Maggiore y la Capilla Colleoni. Si hace tan sólo unos pasos nos encontrábamos en el centro político y administrativo de la ciudad, esta plaza representa el poder religioso de la ciudad.

En Italia, si la ciudad era importante debía construir una serie de edificios que demostraran su autoridad, y Bérgamo no iba a ser menos. Catedral, basílica, baptisterio y un plus, Capilla Colleoni se mandaron erigir para demostrar la supremacía e importancia de Bérgamo, esta última a modo de mausoleo donde descansasen eternamente el Condotieri Bartolomeo y su hija.

Al ser tarde, únicamente encontramos abierta la basílica ya que se estaban celebrando un ciclo de conferencias sobre el peregrinaje al Camino de Santiago pero, como os comentaba antes, no os preocupéis que volvimos a Bérgamo a visitarla de día y en esa entrada os explicaré con detalle cada edificio.

Antes de acercarnos a un restaurante, decidimos callejear un poquito más, que ese es uno de los grandes encantos de la ciudad, aunque desde ya os digo que evitéis los zapatos incómodos o de tacón ya que Bérgamo es una ciudad de cuestas empedradas y un zapato cómodo será vuestro mayor aliado.

Casi sin darnos cuenta llegamos a uno de los miradores que hay en la muralla veneciana que rodea la parte alta de la ciudad. Estas murallas miden más de seis kilómetros de largo y fueron construidas a mitad del siglo XVI para detener los ataques de los enemigos, aunque no cumplieron su función ya que nunca fue asaltada.

Eso sí, aunque el motivo de su construcción fuera bélico, actualmente esta es una zona ideal para dar románticos paseos y estoy segura de que se ven unas puestas de sol preciosas.

Mientras buscamos un restaurante, nos deleitamos con otra de las grandes pasiones italianas, el escaparatismo. Los italianos son conscientes del potencial turístico que tienen y explotan esta faceta al máximo, decorando al máximo sus tiendas hasta el punto de integrarlas con la arquitectura y decoración del resto de la ciudad.

Bérgamo

Finalmente cenamos en una pequeña pizzería llamada Fly Pub, con una gran cantidad de cervezas a elegir y una carta rica, con bastante variedad en lo que a pizzas se refiere. Tras una buena cena, volvemos a nuestro pisito a descansar y coger fuerzas para el próximo día.

 

Para esta primera noche, nuestro alojamiento era Al Casato dei Conti, una casa del año 1500 reformada y dedicada ahora a alojar a viajeros. Tengo que reconocer que nos encantó, además de estar en una zona cercana tanto a la parte alta como a la parte baja de la ciudad, también disponía de parking gratuito (algo de agradecer, porque aparcar en esta zona de Bérgamo es misión imposible).

Una vez dentro encontramos detalles preciosos en cuanto a lo que a la decoración se refiere, realmente sientes una vuelta al pasado entre sus paredes.

¿Recomendaría este alojamiento? Absolutamente sí, es una casita que consta de dos habitaciones, un baño y una cocina equipado con todo. La dueña fue extremadamente amable y nos dejó preparado todo para desayunar al día siguiente, nos explicó dónde ir y nos recomendó muchas zonas para nuestra ruta al Lago di Como. Las camas eran cómodas y descansamos muchísimo. Sinceramente no tengo nada negativo que decir de este Bed and Breakfast.

Mañana empieza nuestra ruta real, tenemos muchas ganas de recorrer esta zona del país y descubrir un enclave precioso, el Lago di Como. Espero que me acompañéis en esta nueva aventura.

 

 

 

 

No Comments Yet

Leave a Reply

Your email address will not be published.

A %d blogueros les gusta esto: