Segundo día de ruta y hoy nos disponemos a visitar la Lombardía menos conocida, la que pasa desapercibida hasta que te animas a visitarla , y es entonces cuando te das cuenta de lo equivocada que has estado durante tanto tiempo. Italia es mucho más que Roma, Florencia y Venecia. Italia es cada pequeño pueblo esperando a ser descubierto y con tanto por ofrecer como las grandes ciudades. Hoy os muestro dos pequeñas pinceladas que estoy segura que os gustarán tanto como a mí.

 

¡Por fin empieza nuestra ruta oficial por uno de los lagos más famosos de Italia!

A las 10 de la mañana era el check out de nuestra habitación, desayunamos en Bar Barrique, una pequeña cafetería cercana al hotel, que durante la noche hace las funciones de «enoteca» como dirían los italianos . Además de que el sitio es muy acogedor, el dueño es muy amable y habla algo de español, así que si no habláis italiano no tendréis demasiados problemas de comunicación. Sirven unos bocadillos para desayunar contundentes, además de zumo natural y buenos cafés italianos. El total de nuestro desayuno fueron 34€.

Y ya sí, nos montamos en la furgoneta y ponemos rumbo a la primera parada, Como. La ciudad se encuentra aproximadamente a una hora y media de camino en coche. La suerte de estas rutas es que el paisaje acompaña mucho y el trayecto se hace muy ameno.

Como es una de las principales provincias de la Lombardía, dividida en 7 áreas. La ciudad fue fundada en el siglo II a.C de mano de los romanos, actualmente tiene una estética que, sin ser idéntica, te transporta a la película Cinema Paradisso.

En nuestro paseo al centro de la ciudad encontramos el museo cívico, aunque no lo visitamos ya que hoy recorreremos bastantes pueblos y no podemos descubrirlos en profundidad.

La primera parada importante en Como es para contemplar la Catedral de Santa María de Assunta, dedicada a la asunción de la Virgen María, situada en pleno centro. Aunque la catedral fue construida en periodo gótico (de hecho se la considera la última catedral gótica construida en Italia), su fachada muestra elementos renacentistas. La construcción de la catedral se inició en el año 1396, sin embargo se alargó durante tantos años que, finalmente, adquirió rasgos del renacer italiano.

A ambos lados de la puerta principal, flanqueando el acceso, encontramos a los historiadores Plinio el Viejo y Plinio el Joven, los dos nacidos en la ciudad. Su fachada es todo un ejemplo de escultura en mármol; numerosas escenas narrativas nos muestran a la Virgen, rodeada de santos y del Espíritu Santo.

 

El interior es igualmente impresionante, además la entrada es gratuita, el único inconveniente es que no está permitido tomar fotografías en el interior (ésta fue la única que pudimos hacer). Está decorada con tapices del siglo XVI, además de numerosos frescos y óleos que confirman la grandiosidad e importancia de la iglesia.

 

Muy cerquita se encuentra la Basílica de San Fedele, dedicada a San Fidel de Como, una iglesia en sus orígenes paleocristiana dedicada a Santa Eufemia, que tuvo que ser reconstruida en el siglo XI, esta vez siguiendo el estilo románico. En el año 1914, se realizó una reconstrucción de la fachada aunque ahora predominaría el neorománico. El interior presenta tres naves irregulares, con una bóveda de cañón adornándolas y un campanario que, a pesar de haberse construido a la vez que el resto de la basílica, en 1117 sufrió un terremoto y tuvo que rehacerse. La mala suerte hizo que la nueva torre comenzara a inclinarse, teniendo que ser reconstruida de nuevo.

 


Caminando un poquito llegamos a la zona de los embarcaderos y amarres, como podéis observar las vistas son increíbles; además es una zona donde encontraréis varias cafeterías y heladerías para aprovechar mejor el paseo.

 

 

 

 

 

 

 

  

Nos ponemos de nuevo en marcha dirección a Nesso, aunque haciendo algunas paradas para contemplar las vistas. Creo que esta es una de las mejores cosas de hacer una ruta en coche o furgoneta, poder parar en el lugar exacto que te apetezca sin tener que esperar a que un autobús o tren marque las paradas o los tiempos y disfrutar de cada pueblo a tu gusto.

 

¿Véis ese puente colgando en la esquina inferior de la fotografía? ¡Pues justo ahí vamos!

Nesso es la joya de la Italia celta, «Nesso, tierra donde el río cae impetuoso, a través de una gran brecha en el monte»; así la describió Leonardo da Vinci en uno de sus libros ya que este pequeñito lugar perdido en Italia sirvió de inspiración para numerosos escritores, pintores y poetas (¡incluso Alfred Hitchcock visitó Nesso para dar vida a su obra El Laberinto de la Pasión!)

Su nombre deriva de Ness, el antiguo dios celta del agua debido al río que circula por él, pero además de un origen antiguo tiene un historial muy importante ya que desde el siglo X hasta el XVI fue una ciudad con mucha relevancia histórica y con un gran peso en el cristianismo. Tras este periodo fue posesión de varias familias italianas. Actualmente no viven en ella más de 1500 personas, por lo que pasear por Nesso es todo un lujo y disfrutaréis de una gran tranquilidad (además de poder tomar fotografías sin turistas)

 

Sin duda, lo que más atrae al visitante es el Puente de la Civera que une las dos mitades de la ciudad. Para llegar a él hay que bajar bastantes escaleras y callejones empinados, pero la recompensa bien merece la pena. Está construido en piedra, siguiendo el estilo románico por lo que se cree que se construyó en época medieval.

 

Lo mejor del lugar es que es como un pequeño tesoro escondido, parece que estaba esperando a ser descubierto justo por tí. El puente no desentona para nada con el paisaje, de hecho parece que siempre estuvo ahí y crea un ambiente romántico que os encantará para tomar fotos en pareja (o entre amigos!).

La cascada que hay tras el puente, conocida como Cascata detta dell’Orrido, es otro espectáculo a contemplar en esta zona. Se forma gracias a la confluencia de los ríos Nusèe y Tüff, se puede contemplar desde el mirador que antes os mostraba, desde la Plaza del Castillo de Nesso y desde el puente. Un lugar que deja boquiabiertos a aquellos que se acercan aquí y que conquistan (de hecho creo que fue una de las paradas que más me gustó del viaje) no sólo por su arquitectura y su naturaleza, también por la música que crea el sonido del agua cayendo cascada abajo.

Para comer encontramos un pequeño restaurante con unas vistas preciosas, por más que he buscado en Tripadvisor no encuentro el nombre, pero se encontraba justo al lado del edificio de la fotografía de abajo. Comimos unas pizzas (ya que el resto de la cocina ya estaba cerrada) con la mejor panorámica del mundo (aunque tengo entendido que en esta zona hay bastantes restaurantes con miradores, así que ¡echad un vistazo antes de elegir!)

 

Desde aquí empieza otra ruta en coche, esta vez a Bellagio; el lugar donde practicar el dolce far niente, donde caminar cerca de infinitas balustradas que dibujan la orilla del lago, donde tomar un gelatto o un capuccino en la terraza de un café bajo un cielo de glicinias. Nos acercamos a la esencia del Lago di Como, donde se cree que Leonardo da Vinci retrató a su Mona Lisa, el lugar donde el compositor Listz residió mientras componía 12 Grandes Etudes pour le piano. 

La primera parada la hacemos frente a la Iglesia de Santa María di Loppia, donde se encuentra un  improvisado embarcaderos con pequeñas barquitas que os hará coger la cámara a toda velocidad.

La iglesia de Santa María di Loppia muestra rasgos de su antigüedad (aproximadamente del siglo X), está realizada en piedra y muestra una ausencia total de decoración más tiípica del románico, renacimiento o barroco. Fue propiedad de las monjas benedictinas pero en 1775 pasó a ser propiedad privada.
 
Nos acercamos a la zona del paseo para descubrir el esplendor del lago. A lo lejos se empiezan a divisar las casitas, todas en tonalidades amarillas, blancas y rosadas. El sol brilla y no puede regalarnos una mejor postal.
Es fácil de comprender que aquí el elemento más importante de la ciudad es la mezcla que componen el agua, la luz del artardecer y el color de la cordillera alpina.
Bellagio es el punto exacto en el que se bifurca el valle glaciar de los Alpes, el que dio origen al lago. Fue un punto estratégico en la Lombardía y en el año 49 Julio César otorgó la ciudadanía romana a todos sus habitantes. Con esta historia estaba claro que sería un lugar de vital importancia para la aristocracia.
La parte más turística se encuentra en el centro de la ciudad. La mayoría de restaurantes están cobijados bajo cientos de flores moradas y las calles se llenas de tiendas de souvenirs.
 

Paseamos por la zona y echamos algún que otro vistazo a algunas de las tiendas, además de sacar fotografías. Aunque hay bastantes turistas, hemos tenido suerte y podemos caminar sin problema y sacar la cámara sin miedo a que se nos crucen de por medio y nos estropeen la toma.

 

Desde Bellagio hay varios ferries que cruzan a Varenna, nuestra parada final del día, además son bastante económicos. Cruzar el coche no fueron más de 40€. En el recorrido, que apenas dura media hora, vemos el tremendo paisaje y cómo la luz empieza a cambiar, dejándonos una nueva tonalidad de azules tanto en el cielo como en el mar hasta ahora desconocidos por nosotros.

Varenna, igual que ocurre con Bellagio es un punto estratégico dentro del lago, es una de las ciudades más bellas de la zona. Antiguamente era una ciudad de pescadores, pero pronto se reinventó para convertirse e una zona de balneario internacional.

Lo mejor de la ciudad es esa sensación de estar dentro de un cuento, es el modelo de pueblo italiano con encanto junto al lago. Dejamos las cosas en el hotel y salimos a pasear y a reservar un barco para mañana.
Como buenos marineros que somos en la familia, no queríamos marcharnos sin hacer una excursión en barco pilotado por nosotros mismos. En el camino vemos como, de nuevo, las casas se encuentran perfectamente ubicadas en los acantilados, todo en perfecto equilibrio y creando una mezcla de verdes, rosas y amarillos que colorean maravillosamente el paisaje.
Esa noche cenamos en un restaurante junto a la iglesia de San Giorgio, Albergo del Sole (pinchando aquí os llevará a su página en TripAdvisor).
Cansados de la ruta, volvemos a nuestro apartamento y jugamos un ratito a los dados. Para estas dos noches nuestra casita era Casa Sofie e Charlotte (pinchando aquí os llevará a su página en Booking), un apartamento de dos plantas con cocina y unas vistas al lago donde disfrutar de la salida del sol y del atardecer.
Mañana nos espera un día movidito, un paseo por todo el lago y, aunque el pronóstico del tiempo no es perfecto al 100%, no queremos arriesgarnos a perder la experiencia.
¡Muchas gracias por leerme!

 

 

 

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