Hasta que un día se oyó un ruido atronador. Los indios corrieron a sus puestos de observación y contemplaron el carro celestial ascendente hacia el cielo. Ese fue el comienzo de Nazca como un lugar de peregrinación. Era la «tierra santa». ¡Los dioses habían estado allí!

A las 4:30 de la mañana ya estaba despierta, aunque faltaban horas para mi autobús a Nazca.
No sé si sería cosa del jet-lag, de los nervios, del calor o de que me acosté muy pronto; pero antes de que amaneciera ya tenía la maleta lista, me habíamos duchado y estaba casi lista para marcharme.

A las 7 de la mañana aprovecho para subir a desayunar (incluido en el precio de la habitación)
Había leído que lo mejor es llegar a Nazca con el estómago casi vacío para no marearse en el vuelo; pero no llegaría a la ciudad hasta las 11:30 así que preferí pegarme un pequeño homenaje.

Después de coger mi equipaje y pagar la noche de hotel, tomé un moto taxi por 2,5 soles hasta la estación de Cruz del Sur.

AUTOBÚS A NAZCA

De nuevo, llevaba mi billete comprado desde España para no arriesgar.
Prácticamente hay buses cada hora y media hacia Nazca; pero no quería llegar muy tarde ya que leí que volar las líneas después del almuerzo es peor ya que hay más turbulencias.

En la página de Cruz del Sur (pinchando aquí os llevará a ella) tenéis todos los horarios.
Mi autobús salía a las 9:05 de la mañana, y costó 25 soles (unos 6.5€) . Aquí decidí prescindir de la clase VIP, ya que es un recorrido de dos horas.

Esta vez el viaje no fue tan cómodo; los asientos se reclinaban y volvían a su sitio solos, pero para compensar pusieron un par de películas (una de ellas de mi adorado Woody Allen).
El paisaje árido me daba la bienvenida y las primeras avionetas me hacían presagiar que estaba a punto de llegar a Nazca.

Nada más llegar a la estación, reorganicé la mochila y dejé la maleta en las consignas. Enseñando el billete de vuestro próximo destino os las facturarán y no tendréis que preocuparos más por ellas.

¿DÓNDE CONTRATÉ MI VUELO SOBRE LAS LÍNEAS DE NAZCA?

No había salido de la estación y ya me estaban ofreciendo precios por llevarme al aeródromo, tours por Nazca y los desplazamientos; pero quería tantear un poco el terreno y no pagar más de lo necesario.

Me acerqué a la oficina de Aeroparacas, que me ofrecía el vuelo primero por 70 dólares y después por 65 (incluyendo los traslados al aeródromo). Finalmente me acerqué a la agencia de turismo que me llevaron al aeródromo por 5 soles, donde decidiría con quién volaría.

Allí pregunté casi a todas las compañías por los precios y por la seguridad de las avionetas. Tengo que decir que mi idea inicial cuando planificaba el viaje, era sobrevolar las líneas con AeroParacas; pero el día anterior en Ica me dijeron que, aunque antes era la mejor empresa, en el último año habían cambiado a todo el personal y no tenía tanto prestigio.

Finalmente me decanté por Nascalines que me dejaron el vuelo a 55 dólares, más una tasa de 25 soles por persona que es obligatoria pagar elijas la compañía que elijas. En el precio incluyen una fotografía con la avioneta y un mapa ilustrado con el recorrido.

En este momento yo estoy que me subo por las paredes; a pesar de que mi gran pasión es viajar, odio volar. Tengo pánico a los aviones y había leído que las avionetas se mueven mucho y que marean.

Nos hicieron esperar casi 30 minutos, en los que me acuerdo de una chica que conocí en la estación y que me decía que no iba a volar las líneas porque le tenía pánico; pero ya está todo contratado y el miedo no es una excusa para no vivir esta experiencia.

Nos hacen dejar las mochilas en el mostrador de la aerolínea y nos pesan con las cámaras para distribuir el peso y, después de pasar el control de seguridad y que nos chequeen los pasaportes, nos dirigimos a la avioneta.

SOBREVOLANDO LAS LÍNEAS DE NAZCA

La avioneta tiene 5 asientos más los dos del piloto y copiloto. A mí me toca en el asiento trasero sola. Compartí el vuelo con 4 chicos de China que parecen niños pequeños a punto de entrar en un parque de atracciones por la emoción (y ni rastro de miedo).

Y ahora la pregunta que todo el mundo se hace ¿Realmente el avión se mueve tanto? ¿Marea?

Lo cierto es que sí. El avión se mueve muchísimo, inclinándose de izquierda a derecha para poder ver las figuras por ambos lados y eso genera malestar y, por tanto, sensación de mareo. Mi consejo es que únicamente miréis a vuestra ventana, no os perderéis ninguna figura y evitaréis sentiros mal. Además, deberéis tomar como referencia de la figura el ala de la avioneta y, desde ella, buscad las líneas.

Nada más subir (uno a uno y por orden) nos piden que nos abrochemos los cinturones de seguridad y que usemos los auriculares para evitar el ruido de la avioneta.
Además así podremos escucharlos mientras nos explican el recorrido. El orden en el que veremos los dibujos sería: la ballena, los trapecios, el astronauta, el mono, el perro, el colibrí, la araña, el cóndor, el alcatraz, el árbol, las manos y el papagayo.

En un primer momento aparecen líneas sin sentido, un mar lineal y geométrico tan enigmático hoy como lo era en el momento de su descubrimiento.

Pronto aparece una figura de más de 30 metros con ojos grandes y que parece saludarme, es el astronauta; quizás la más extraña y misteriosa ya que no corresponde a una figura animal, pero tampoco a una persona.
Es quizás por ella por la que se iniciaron las teorías de que estas líneas podrían estar dedicadas a visitantes de otros planetas.

El vuelo dura unos 30 -35 minutos y, prácticamente a los 3 minutos de despegar , encontraremos las primeras figuras.

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Un dato curioso es que las figuras antropomorfas están grabadas a mayor altura (normalmente en cerros) que el resto de dibujos.
En el vuelo aparece también un mono, a pesar de que en Perú únicamente se encuentran en las zonas selváticas.

Hay una «leyenda peruana» que dice que fue este mono el que consiguió que María Reiche dedicara su vida a su estudio. Al parecer a María le faltaba un dedo en una de sus manos y, al contemplar su figura, se dio cuenta de que le faltaba el mismo dedo que a ella, y en la misma mano. Después de ver esto, pensó que era una señal del destino y que debía permanecer en Nazca e intentar averiguar su significado.

Otra de las teorías dice que estas figuras podrían formar parte de un calendario.
Lo que sí se sabe es que se pueden datar en un periodo que va desde el 22 a.C hasta el 600 d.C y que su profundidad va entre los 10 y los 30 centímetros.
Son «meros rasguños en la tierra» que han sobrevivido a 2000 años, sin importar las condiciones climáticas y consiguiendo una entidad propia.

Cuando termina el vuelo volví al aeródromo a recoger mi mochila y preguntamos qué me aconsejan para visitar el resto de Nazca.

El chico de Nascalines me comenta que conoce a un hombre de unos 60 – 70 años que dedicó casi toda su vida al turismo y que, a veces, acepta tours privados; después de una llamada y acordar un precio razonable (110 soles en total) llegamos a un trato y espero a que Anselmo o Chemo, como lo conocen los amigos, venga a recogerme.

Tengo que decir que hacer el tour con él fue todo un acierto; me llevó a todos los sitios a los que le pedí ir sin poner una sola pega y me esperó cuando quise hacer una parada en el camino.

Me explicó absolutamente todo a la perfección y me contó muchas anécdotas de la vida en Perú; además de ser un hombre muy agradable y un guía 10. Si tenéis intención de visitar Nazca os dejo aquí su número de teléfono ( + 51 956138140) por si queréis contactar con él, (también podréis hacerlo a través del chico de Nascalines) y pedirle que os haga el mismo tour.

EL CEMENTERIO DE CHAUCHILLA

Una vez me recogió, pusimos rumbo al Cementerio de Chauchilla, a unos 30 km de Nazca. Aunque el foco turístico de la ciudad es sobrevolar las líneas, Nazca tiene otros grandes atractivos arqueológicos.

Chauchilla es una de las necrópolis hispánicas más antiguas y mejor conservadas de Latinoamérica, con tumbas más antiguas que el poderoso Imperio Inca.

La entrada cuesta 8 soles por persona (unos 2,10€) y permite la entrada a un pequeño museo donde encontré tres momias; dos de ellas son niños pequeños y están envueltas en gasas y una momia adulta en un estado de conservación increíble.

De aquí empezamos a caminar a través de un paisaje árido, con un sol que quemaba la piel hasta llegar a la primera tumba. Perfectamente excavados en el suelo encontramos estos sepulcros, en los que es fácil encontrar trocitos de huesos humanos esparcidos y de cerámica (debido a los saqueos) y cuerpos perfectamente conservados, con los ropajes con los que se le dio sepultura.

Es increíble ir caminando, asomarte y ver tantos rostros calavéricos, envueltos en tela y en posición fetal, esperando a que aquellos que los visitamos les demos el «último adiós».

Estas momias eran enterradas con cuencos o vasijas de alfarería, que eran llenadas con víveres para la próxima vida y sus objetos personales más valiosos.

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Las momias se encuentran en perfecto estado;, en la mayoría de casos vemos cómo conservan su pelo e incluso restos de piel.
Esto se debe al clima del desierto nazqueño (totalmente seco y árido) y al sol, que ha aclarado los huesos, dándole un color blanquecino que hace que en ocasiones te preguntes si esos huesos serán reales.

Para los que dudéis en algún momento, sí; de hecho este es el único sitio arqueológico peruano en el que las momias se encuentran en sus tumbas originales.

 

Hasta el año 1997 la zona no tenía demasiada protección por lo que sufrió continuos ataques de saqueadores que buscaban oro y objetos de valor que poder revender; esto significa que la mayoría de sus tesoros arqueológicos han desaparecido.

Desde ese año la zona está protegida y se ha convertido en lugar arqueológico oficial, con vigilancia para evitar daños. Recorrer este cementerio es una parada interesantísima en Perú y un acercamiento a la historia de culturas ya desaparecidas y de las que aún tenemos mucho por descubrir.

LOS ACUEDUCTOS DE CANTALLOC

Tomamos rumbo de nuevo a la ciudad, haciendo una parada para comprar agua y algo que comer en una pequeña plaza de la zona de Vista Alegre, donde encontramos una plaza dedicada a María Reiche y a las líneas de Nazca; y desde aquí partimos a los acueductos de Cantalloc.

La entrada cuesta 10 soles por persona y sirve para acceder también a los geoglifos de la aguja y el telar y a los paredones.

Cuenta la leyenda que antiguamente los ciudadanos de Nazca vivían en valles donde era abundante la vegetación y por los que pasaban ríos que les proporcionaban enormes riquezas; pero se olvidaron de labrarlo y sus dioses les castigaron haciendo que el clima fue cada vez más árido y el agua desapareciera; convirtiendo la zona en un desierto y haciendo que el río sólo tenga agua unos 30 días al año.

De hecho, me comentaron que en Nazca hay años donde en 365 días sólo llueve una media hora. Para solventar este problema construyeron los acueductos de Cantalloc, y así transportar el agua que baja de las montañas.

En total son unos 46 acueductos; 32 de ellos en buenas condiciones y, algunos de ellos, se siguen utilizando en la actualidad. Son galerías filtrantes construidas con cantos rodados que recorren kilómetros bajo la superficie (unos 12 metros) y estos «caracoles» donde sigue pasando el agua.

 

La forma espiral que tienen no es casualidad; están construidos así para evitar que la corriente del agua los destroce. Además están realizados con piedra y tierra de tal forma que, si hay un terremoto, no se vengan abajo. Estos acueductos significaron el progreso de Nazca, conocida antiguamente como Nanasca o tierra del dolor.

EL COMPLEJO TEXTIL DE CANTALLOC

La siguiente parada es un conjunto de geoglifos visibles casi desde el suelo (desde una pequeña colina); el complejo textil de Cantalloc. En primer lugar apreciamos la Aguja, y de aquí pasaremos al telar y al ovillo.

Es increíble poder ver las líneas desde esta perspectiva. Cuando las ves desde el aire te da la impresión de que están excavadas a uno o dos metros de profundidad y, sin embargo, cuando te acercas ves que simplemente están talladas a unos 10 – 15 centímetros.

EL CENTRO ADMINISTRATIVO O LOS PAREDONES

La última visita del día será el Centro Administrativo, más conocido como los Paredones, a unos 2 kilómetros de la ciudad.

Su nombre histórico y de origen incaico es Caxamarca. Paredones fue construido para ejercer control administrativo y ser el nexo entre la costa y la sierra; además servía como residencia del representante del Cusco.

Está construido con adobes rectangulares y piedra tallada. Presenta un planeamiento urbano con una plaza trapezoidal como elemento central, edificaciones de carácter administrativo, depósitos, cuarteles, torreones de vigilancia y un área ceremonial o de sacrificios.

Vuelvo al centro de Nazca ya que a las 10 de la noche sale mi autobús a Arequipa.
Tras sacar dinero en un cajero, me acerco al restaurante Mamashana para descansar y probar nuevos platos de la cocina peruana.

El restaurante Mamashana es muy bonito, dispone de Wifi gratuito y tiene una carta con numerosos platos. Os recomiendo comer en la terraza.

Yo me decanté por unos tequeños con guacamole, causa peruana y patata prensada con pollo y aguacate. En total (con bebidas ya incluidas)  50 soles.

Con el estómago lleno vuelvo a la estación para esperar al autobús.

De nuevo, ya tenía los billetes comprados desde España. Al ser un viaje de 10 horas, elegí billetes con asientos VIP para descansar toda la noche y así poder visitar Arequipa al día siguiente. El billete costó 100 soles (unos 26,25€) .

Me marchamos de Nazca con buen sabor de boca (y un pequeño nudo en el estómago por el vuelo) sintiéndome parte de un acertijo que puede no ser resuelto; pero que merece la pena vivir.

Para los que visitéis la ciudad y, como yo, tengáis miedo a volar os digo que dejéis atrás durante media hora ese temor, ver las líneas desde el aire es una gran experiencia y no os arrepentiréis.

Nos vemos mañana para visitar juntos Arequipa, la ciudad blanca.

 

¡MUCHAS GRACIAS POR LEERME!

 

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