A lo lejos se escucha el crujido una rama bajo el peso de un elefante que camina firme y decidido. El polvo dorado flota en la sabana, perfectamente perceptible gracias a los primeros rayos de sol.
Una leona dormita, totalmente serena a la sombra de una acacia. Y por fin, el amanecer deja ver las siluetas recortadas del paisaje, cuando todo aún está en silencio, y solo escuchas tu respiración… y la del mundo.

No hay ruido de motores, ni alarmas o teléfonos. No hay prisas ni estrés Solo la naturaleza en estado puro. Poderosa, libre, salvaje.

Y tú, allí, como invitado.

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Hay viajes que se recuerdan.
Y hay otros que te rompen por dentro (en el mejor sentido posible) y te obligan a mirar el mundo de otra manera. El safari en Tanzania fue uno de esos.

Pero como todo lo grande, un safari también puede ser abrumador si no sabes lo que te espera. Por eso, hoy quiero compartirte mis consejos para hacer un safari en Tanzania: para que no te pille por sorpresa, para que sepas a lo que vas… y para que puedas rendirte al viaje, sin distracciones ni decepciones.

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Safari en Tanzania | Lo esencial

Elegir bien la mejor época
Una buena empresa para un buen safari
La importancia de madrugar
Paciencia y atención: la clave para ver animales
Habla con tu guía: una fuente de conocimiento
La propina es fundamental en Tanzania
Respeto absoluto por los animales y su entorno
Decálogo del viajero responsable en safari
No subestimes el cansancio
El mejor asiento del jeep
Protege tu equipo fotográfico
Cuida tu salud y contrata un buen seguro

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Elegid bien la época (esto puede cambiarlo todo)

El primero de los consejos para hacer un safari en Tanzania es uno de los puntos más importantes.

La naturaleza tiene su ritmo. Y en Tanzania, lo marca el cielo.

El país tiene dos estaciones secas (de junio a octubre y de enero a febrero) y dos temporadas de lluvias. Aunque cada mes tiene su belleza, la estación seca es la más recomendable para hacer un safari, sobre todo si es tu primera vez. ¿El motivo? Los caminos son más transitables, la vegetación baja permite ver más animales, y los encuentros son más frecuentes.

Si sueñas con ver la Gran Migración los meses entre junio y agosto son la mejor opción. Pero si te atrae la tranquilidad, los colores suaves y los paisajes sin multitudes, el final del verano africano (enero-febrero) también es una maravilla.

En nuestro caso viajamos a finales de octubre – primeros de noviembre y disfrutamos de un tiempo espectacular, unas temperaturas cálidas y vimos todos los animales sin problema. Si tuviera que recomendaros una época sería esta. Los precios no son excesivos y el clima acompaña.

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No todas las empresas son iguales

Puede parecer obvio, pero no lo es.
Uno de los errores más comunes es elegir el primer safari que aparece en Google o en una oferta llamativa o el más económico que encontramos. Y no. En un viaje como este, elegir con quién lo realizas es tan importante como elegir el destino.

No todas las empresas cuidan igual a sus guías, ni tienen el mismo respeto por la fauna, ni respetan las normas del parque. Algunas se acercan demasiado, molestan a los animales, hacen ruido o incumplen límites por una foto. Otras, simplemente, no ofrecen ni la mitad de lo prometido.

Nuestra experiencia | Nosotros viajamos con Mbele Travel, una empresa pequeña pero especializada; con buenas opiniones, que trabajan con guías locales bien formados y bien pagados y cuyo impacto es positivo en Tanzania. Creedme, la diferencia se nota desde el primer minuto.

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Preparaos para madrugar (aunque valdrá la pena)

Mejor decirlo sin paños calientes: vais a madrugar. Y mucho.

Las mejores horas para realizar safaris son las primeras de la mañana, justo cuando amanece, y al final del día, cuando el sol baja y el aire se vuelve dorado. El resto del tiempo, la sabana duerme. Y vosotros, si tenéis suerte, también.

Cada día os despertaréis prontito (sí, con la cara aún marcada por las sábanas) para ver cómo el sol aparece tras la bruma y las jirafas caminan a contraluz. Aquí sentiréis que el madrugón mereció la pena; esta imagen es algo que no se olvida jamás.

Consejo de viaje // Vestíos por capas. Por las mañanas hace frío (frío de verdad), pero al mediodía el calor aprieta.

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Sed pacientes (y atentos)

La naturaleza no es un espectáculo audiovisual ni una obra de teatro perfectamente orquestada. Aquí no hay horarios ni garantías. A veces estás media hora esperando frente a una charca vacía… y de pronto aparece un leopardo, se tumba, te mira… y se va.

Otras veces, no pasa nada. Solo el viento, los pájaros, el rumor de la hierba.

Y eso también es parte del safari. Recordad que no venís a tachar animales de una lista (aunque muchas empresas nos vendan eso). Venís a ver la naturaleza en su estado más puro. A estar, a observar. A dejaros sorprender. En muchas ocasiones la magia ocurre justo cuando acabamos de guardar la cámara.

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Preguntad, preguntad, preguntad

Los guías que os acompañan durante el safari no son únicamente conductores. Son expertos observadores y unos apasionados de lo que hacen. Personas que saben leer rastros, reconocer llamadas de alerta entre cebras, y distinguir a una madre de su cría a 300 metros de distancia.

Hablad con ellos. Preguntad por las curiosidades, las historias, los comportamientos. Son una fuente inagotable de sabiduría y una parte esencial del viaje. Yo soy de las que lleva una libreta pequeña para anotar todos los nombres, los momentos y esos detalles que nos contaron.

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La propina sí importa

En Tanzania, como en muchos países de África, la propina es una parte importante del sueldo de los guías y conductores. Si el servicio ha sido bueno (y lo normal es que lo sea), es un gesto de agradecimiento justo y necesario. Esto ya nos ocurrió en Sri Lanka y acabamos dejando muy buena propina ya que nuestro guía fue espectacular.

Preguntad da la agencia qué cantidad orientativa suele dejarse según el tipo de safari (suele ser 10$ por día y persona) y no seáis tacaños. ¡Acaban de acompañaros en uno de los viajes más espectaculares de vuestra vida!

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Sed respetuosos

Ver animales en libertad es un privilegio. No un derecho. Es por ello que deberíamos ser súper respetuosos.

Quizás uno de los consejos para hacer un safari en Tanzania más importante es este.

Estamos en su hábitat, somos unos meros espectadores. 

Soy la primera que se muere por una buena fotografía, pero se trata de ver animales libres, alterando lo menos posible su día a día. No estamos en una película, ni los animales están ahí para complacernos.

El mejor consejo para un safari es este: deja el menor impacto posible. Observa sin alterar. Admira sin invadir.

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El decálogo del viajero responsable en safari

Muy en relación con el consejo anterior es lo que llamaré el decálogo del viajero responsable. Ciertas normas no escritas que todos deberíamos tener presentes y respetar al hacer un safari. No solo por seguridad, sino por respeto absoluto al entorno que estamos visitando.

Aquí van algunas reglas básicas (que deberían ser de sentido común, pero nunca está de más recordarlas):

  • No salgáis del coche, a no ser que tu guía lo indique expresamente.
  • Tampoco bajéis la ventanilla para sacar brazos o piernas. Por muy cerca que esté una jirafa, no es un selfie lo que necesita.
  • Evitad los movimientos bruscos ni ruidos innecesarios que puedan alterar a los animales.
  • No les sostengáis la mirada. Puede parecer un gesto inocente, pero para muchas especies es una amenaza directa.
  • Tampoco les bloquées el paso ni intentes acercarte más de lo permitido.
  • Evitad usar flash, sonidos o luces del móvil o la cámara. Desactívalo todo antes de salir.
  • No tires basura. Ni les deis de comer. Nunca. Ni cosas orgánicas. Todo altera el ecosistema. Llévatelo todo contigo.
  • Hablad en voz baja y no pidáis poner música.
  • No pidáis al conductor que se acerque más. Ellos conocen hasta dónde pueden acercarse para no ser peligroso y para no molestar a los animales.

No olvidemos que nosotros somos invitados en su hogar. Comportémonos como tal.

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No subestimes el cansancio

El safari puede sonar idílico (y lo es), pero también es muy exigente. Te levantas antes del amanecer, estás muchas horas bajo el sol, tragas polvo, pasas ratos largos sentado, y los trayectos entre parques pueden ser eternos.

No todo es acción. También hay espera. Y calor. Y trayectos sin baños.

Por eso es mejor escoger un itinerario equilibrado y no intentar hacerlo todo. Mejor tres parques bien disfrutados que cinco con prisas. Y deja siempre una tarde libre para descansar.

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¿El mejor asiento? El de la ventana

Puede parecer una tontería, pero cuando llevas cuatro horas de trayecto y un leopardo se cruza al fondo, entiendes la importancia de estar pegado a la ventana.

En muchos safaris los vehículos son compartidos (entre 4 y 6 personas), así que no todos tendrán vista directa. Si puedes, elige un safari privado como hicimos nosotros, si no es así pregunta antes cómo organizan los asientos. Algunos jeeps incluso tienen techo abatible para ver de pie.

Mi consejo | Si compartes vehículo, id rotando los asientos cada día para que todos puedan disfrutar igual y sea más equitativo.

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Cuida tu equipo

En los safaris no solo sufren las rodillas. Las cámaras, móviles, prismáticos y objetivos también reciben lo suyo.

El polvo es constante, puede llover sin avisar, y el traqueteo del coche por pistas de tierra no es el mejor amigo de la tecnología. Pero hay formas de proteger lo importante.No olvidéis llevar una funda acolchada para la cámara, una gamuza o pincel suave para limpiarla al final del día, y si puedes, una pequeña bolsa estanca por si llueve.

Las baterías siempre cargadas, y varias tarjetas de memoria (te sorprenderá lo rápido que se llenan). Un powerbank tampoco está de más.

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Y de vuestra salud

Último consejo, pero no menos importante: contratad un buen seguro de viaje.

Parece obvio, pero hay quien lo olvida. Y en Tanzania, a kilómetros de cualquier hospital, sin cobertura y con caminos de tierra como única vía de escape… mejor no tentar a la suerte. Nosotros siempre confiamos en Iati, clicando aquí recibiréis un descuento extra.

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Espero que mis consejos para hacer un safari en Tanzania os ayuden mucho y disfrutéis al máximo de la experiencia.

 

¡MUCHAS GRACIAS POR LEERME!

 

 

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