Una de las visitas más duras de Europa es el campo de concentración de Polonia.
Si queréis visitar Auschwitz, aquí tenéis una guía completa con toda la información necesaria.

 

Para entender Auschwitz hay que mirar dos veces. La primera vez sabiendo que es uno de los lugares más conocidos de la historia contemporánea. La segunda como el escenario real donde millones de vidas fueron arrebatadas bajo uno de los regímenes más crueles que ha conocido la humanidad.

Aquí el horror no se esconde. Permanece en las paredes, en el silencio, en las vías del tren y en cada rincón donde la memoria sigue resistiendo al paso del tiempo. 

Auschwitz no es únicamente un memorial, ni un museo o una visita histórica más. Es un archivo vivo del horror. El lugar donde las alambradas, los barracones y las vías del tren siguen contando historias que el tiempo no conseguirá borrar.

Jamás.

Visitar Auschwitz, lo esencial

  • Dónde | Oświęcim, Polonia (a unos 70 km de Cracovia)
  • Entrada | Gratuita, aunque requiere visita guiada
  • Reserva | Necesaria (podéis reservar aquí)
  • Duración de la visita | Entre 3 y 5 horas contando Auschwitz I y Birkenau
  • Cómo llegar| Excursión organizada, coche, tren o autobús desde Cracovia
  • Temperatura | Muy fría en invierno y extremadamente calurosa en verano
  • Mejor momento para la visita | A primera hora de la mañana
  • Accesibilidad | Parcial. Algunas zonas tienen grava, barro y terreno irregular
  • Consejo |Llevad agua, calzado cómodo y preparaos emocionalmente
 



Visitar Auschwitz | Todo lo que necesitas saber

Aunque Auschwitz se convertiría en el campo de exterminio más grande y conocido de la historia, sus orígenes distaban mucho del horror en el que terminaría transformándose. 

La historia comienza en 1940, cuando el comandante de las SS, Rudolf Höss, recibió la orden de construir un campo de concentración e unas antiguas barracas militares en la localidad de Oswięcim. Allí se levantó lo que hoy conocemos como Auschwitz I; la primera etapa del complejo y el lugar donde comienza la visita. 

En sus inicios, Auschwitz no fue concebido como un centro de exterminio masivo. Su función era encarcelar a prisioneros políticos polacos y a aquellas personas consideradas una amenaza para la ocupación alemana en Polonia. La ubicación del campo no fue casual. La zona contaba con buenas conexiones ferroviarias, aislamiento suficiente y abundantes recursos naturales. 

Pero rápidamente todo cambió.

En 1941, Heinrich Himmler, jefe de las SS ordenó ampliar el campo para albergar a más de 100.000 prisioneros que serían utilizados como mano de obra forzosa para la industria alemana. Y con el avance de la guerra, Auschwitz dejó de ser sólo un campo de concentración.

La llegada de los primeros convoyes de judíos marcó el inicio de uno de los episodios más oscuros de la historia.

Fue entonces cuando comenzó a aplicarse la llamada «Solución Final»; el programa nazi destinado al exterminio sistemático de la población judía europea. Quienes llegaban a Auschitz tenían su destino sellado incluso antes de bajar del tren.


¿Cuánto cuesta visitar Auschwitz?

Una de las cosas que más sorprende a los viajeros es descubrir que la entrada al Memorial y Museo Auschwitz-Birkenau es gratuita.

El objetivo del lugar no es turístico, por lo que no esperan lucrarse con él; es educativo y conmemorativo. Auschwitz existe para preservar y honrar la memoria de las víctimas y, sobre todo, recordar hasta dónde puede llegar el ser humano cuando el odio y el poder van de la mano.
Peeeeeero, aquí viene el matiz importante.

Aunque el acceso es gratuito, la visita debe realizarse mediante guías oficiales. Y estos guías sí que son de pago.

La visita guiada (sin transporte) más económica suele costar unos 35€ por persona. Pero el precio varía dependiendo del idioma, el tipo de tour y si incluye el transporte desde Cracovia.

¿Mi recomendación? La visita guiada de Civitatis. Cómo visitas un lugar cuenta. Entender el contexto histórico cambia la experiencia. Los guías explican detalles, historias y situaciones que de otro modo no conoceríais.

Y si hay un lugar donde el contexto importa es en Auschwitz.


Horarios de apertura

El Memorial Auschwitz – Birkenau abre todos los días del año excepto el 1 de enero, el 25 de diciembre y el domingo de Pascua. 

El horario cambia según la época del año, por eso os recomiendo consultar su página web oficial:

  • Diciembre: 7:30 a 14:00
  • Enero y noviembre: 7:30 a 15:00
  • Febrero: 7:30 a 16:00
  • Marzo y octubre: 7:30 a 17:00
  • Abril, mayo y septiembre: 7:30 a 18:00
  • Junio, julio y agosto: 7:30 a 19:00
Debéis tener en una cosa importante en cuenta; la última entrada es siempre unas horas antes del cierre ya que el recorrido completo requiere varias horas y no tiene sentido visitarlo con prisas.


Seguridad y normas

Para visitar Auschwitz tendréis que pasar un control de seguridad similar al de un aeropuerto.

Las mochilas grandes no están permitidas y el tamaño máximo autorizado suele ser bastante reducido. Hay consignas de pago disponibles cerca de la entrada principal; pero para evitar perder tiempo lo mejor es llevar únicamente lo necesario.

Además hay normas muy estrictas respecto al comportamiento dentro de Auschwitz. Y es lo lógico.

Aunque haya turistas que viajan a Polonia para visitar Auschwitz desde todas partes del mundo, es un cementerio inmenso donde murieron más de un millón de personas. 

Es por eso que no se puede comer dentro, hablar alto o gritar. Tampoco fumar o hacer fotografías irrespetuosas. Esto incluye selfies o poses «instagrameables» en las vías del tren o en las barracas. Cuando estéis dentro pensad si esa fotografía realmente es necesaria y que, aunque no aparezca en vuestra instantánea, allí están las almas de todos los que murieron injustamente.


¿Cómo evitar las colas? (o al menos visitar Auschwitz sin masificación)

La mejor forma de evitar aglomeraciones es reservar las visitas a primera hora de la mañana.

A medida que avanza el día llegan más y más excursiones organizadas, grupos escolares y tours desde Cracovia y el ambiente cambia muchísimo. A primera hora todo es más silencioso, con menos gente y una atmósfera sobrecogedora.

Pero tenéis que tener en cuenta el clima:

  • Si viajáis en invierno id bien abrigados. Gran parte de la visita es en exterior y el frío en Polonia es intenso. Llevad botas preparadas para la lluvia.
  • Peeeero, si viajáis en verano, id preparados para el calor. Llevad agua y a poder ser protección solar y un sombrero. Hay pocas sombras y el calor entre los barracones puede ser agobiante.


Accesibilidad

Visitar Auschwitz puede resultar complicado para personas con movilidad reducida; aunque el memorial ha ido adaptando algunas zonas para facilitar el acceso.

En Auschwitz I, la parte principal del museo, muchos edificios cuentan con rampas y accesos adaptados. Sin embargo, algunas áreas históricas conservan el suelo original, con desniveles, grava o escalones que dificultan el recorrido.

Birkenau es bastante más complejo. El terreno es irregular, hay largas distancias entre los distintos puntos de interés y algunas zonas están cubiertas de piedras, barro o las vías de tren originales. Además, algunas barracas son son accesibles para sillas de ruedas.

Existe un servicio de asistencia para visitantes con movilidad reducida, aunque se debe contactar con antelación para organizar la visita y consultar las opciones.


¿Cómo llegar al Auschwitz?

La mayoría de viajeros visita Auschwitz desde Cracovia, ya que está relativamente cerca.

  • Excursión organizada: Es la opción más cómoda. Incluye transporte, entradas y guía. Os recogen en el centro de Cracovia y os olvidáis del resto. Esta es para mi la mejor opción. Podéis reservarla clicando aquí. 
  • Autobús: Hay autobuses frecuentes desde la estación principal de Cracovia hasta Oświęcim. El trayecto dura aproximadamente una hora y media.
  • Tren: Se puede llegar en tren, aunque normalmente es algo menos práctico que el autobús.
  • Coche de alquiler: Si alquiláis coche en Polonia, llegar es sencillo y hay aparcamiento cerca del memorial.


¿Cuánto tiempo se necesita para la visita?

La mayoría de las visitas completas duran entre 3 y 4 horas.

Aunque entre desplazamientos, pausas y el recorrido dedicaréis prácticamente medio día.


¿Es una visita recomendable para niños?

El museo recomienda la visita a partir de los 14 años debido a la dureza del contenido y de las imágenes expuestas.
Personalmente, creo que depende mucho de la madurez del niño y de cómo se enfoque la visita; pero creo que yo no llevaría a menores de 14 años a Auschwitz. Aunque el recorrido no busca el morbo, sino mantener la memoria y reflexionar sobre un hecho tan duro, creo que es importante tener conciencia suficiente para digerir la visita.


¿Qué veremos en Auschwitz - Birkenau?

Llegó el momento.

Cruzamos las puertas para visitar Auschwitz y, aunque estoy segura de que habéis visto este lugar cientos de veces en fotografías, documentales y libros, os impactará el silencio. Un silencio extrado, pesado y hasta incómodo.

Las alambradas, los bloques de ladrillo, las torres de vigilancia y las vías del tren siguen ahí. Como si el tiempo se hubiera parado para ellos, como si el horror nunca hubiese existido.

La puerta “Arbeit Macht Frei”

La visita comienza en Auschwitz I, frente a una de las imágenes más conocidas: la puerta con la frase «Arbeit Macht Frei» (El trabajo os hará libres). Una frase cruel. Irónica. Terriblemente simbólica y falsa. 
Miles de prisioneros cruzaron este arco pensando que existía alguna posibilidad de sobrevivir; la mayoría de ellos nunca volvieron a salir.
 

Si avanzamos llegaremos a los distintos bloques del campo.

Los barracones de Auschwitz I

Los antiguos edificios de ladrillo son hoy salas de exposición donde se explica cómo funcionaba el campo y quiénes fueron deportados allí. Esta parte es especialmente dura ya que se muestran fotografías de familias al completo, uniformes, documentos originales y objetos personales que llenan las salas. Gafas. Prótesis. Zapatos. Maletas con sus nombres aún escritos a mano.

Miles de objetos que pertenecían a personas reales que pertenecieron a personas reales.

Las celdas de castigo y el Bloque 11

Uno de los lugares más sobrecogedores de Auschwitz I es el Bloque 11, también conocido como «El bloque de la muerte»

Aquí se encontraban las celdas de castigo donde los prisioneros eran encerrados durante días, sin luz, ni agua, ni espacio para tumbarse. También aquí se realizaban las ejecuciones y experimentos con Zyklon B, el pesticida que se utilizaría en las cámaras de gas.
El ambiente es esta zona es muy oscuro y pesado. 

El patio de las ejecuciones

Entre los bloques 10 y 11 se encuentra uno de los rincones más silenciosos de todo el memorial: el muro donde miles de prisioneros fueron fusilados. Hoy cubierto de flores, velas y recuerdos.

Pero esto es solo una parte de la visita. 

Para entender la magnitud del horror vivido tenemos que continuar ahora hacia Auschwitz II – Birkenau, donde el horror se materializa. Un espacio inmenso, más grande de lo que cualquier podría imaginar. Las vías del tren atraviesan el campo hasta perderse en el horizonte. Kilómetros de alambradas rodeando las barracas de madera. 

Y el silencio.

La rampa de selección

Aquí llegaban los trenes cargados de deportados desde todas partes de Europa.

Familias al completo que no sabían qué ocurría realmente. En cuestión de segundos descendían y los oficiales decidían quién sería utilizado como mano de obra y quién sería enviado a una muerte inmediata. La mayoría sólo sobrevivía unas horas.

Las barracas de madera

Las condiciones en Birkenau eran más inhumanas que en Auschwitz I. Barracas de madera diseñadas para caballos, albergaban a cientos de personas hacinadas, sin calefacción, sin agua potable y sin higiene.

En invierno las temperaturas alcanzaban los -30º. En verano el barro, los insectos y las enfermedades se extendían a una velocidad imparable.

Las cámaras de gas y los crematorios

Tras perder la guerra, los nazis destruyeron gran parte de este campo, incluyendo las cámaras de gas y los crematorios; intentando así borrar las pruebas de lo ocurrido.

Hoy solo quedan las ruinas. Piedras derrumbadas, chimeneas rotas y los restos de los edificios donde asesinaron a miles de personas.Este es quizás uno de los momentos más duros de la visita.


¿Merece la pena visitar Auschwitz?

Quizás la expresión «merece la pena» no sea la más correcta para esta visita. Pero la respuesta rotundamente es sí.

Auschwitz es un lugar para recordar. Para entender.
Para poner nombre y rostro a millones de víctimas que normalmente terminan reducidas a cifras en libros de historia o en documentales.

Es una visita incómoda. Si. Dolorosa, silenciosa y emocionalmente agotadora. Pero quizás ese sea el motivo por el que es tan importante visitar Auschwitz. Porque después de tantos años sigue cumpliendo una función: impedir que olvidemos uno de los crímenes más horribles de la historia.

Porque años después seguimos repitiendo lo que ocurrió en países como Palestina. Porque aún no hemos aprendido que todas las vidas son igualmente valiosas sin importar su creencia, su raza y sus características físicas o dónde han nacido.

Espero que si estáis pensando visitar Auschwitz esta guía os ayude a organizar todo y a sabes qué esperar antes de ir.

Y, sobre todo, que os ayude a vivir esta experiencia con el respeto y la reflexión que se merece.

 

¡MUCHAS GRACIAS POR LEERME!

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