Si vais a visitar la Basílica de San Pedro del Vaticano aquí tenéis toda la información que necesitáis saber antes de ir.

 

Quien ha visitado la Basílica de San Pedro, sabe de sobra que no es un simple edificio. Bueno, seamos sinceros, llamarlo «simple edificio» es quedarse muy corto.

Así que empecemos de nuevo. Quien ha cruzado las puertas de San Pedro del Vaticano sabe que, además de ser un edificio magnífico, es la iglesia más grande del mundo y el lugar donde, según cuenta la tradición, fue enterrado el apóstol Pedro; considerado el primer Papa de la historia.

Su diseño, su riqueza artística y su inmensidad reflejan a la perfección la economía, la política y la ambición de la época, así como el enorme poder que tenía la Iglesia durante el siglo XVI. Pero no importa si sois religiosos o no, si practicáis la fe cristiana u os consideráis totalmente ateos; entrar en la Basílica de San Pedro es sentir toda la grandiosidad del arte italiano y el peso de la historia de Roma.

Visitar la Basílica de San Pedro del Vaticano, lo esencial

  • Dónde | Ciudad del Vaticano (Estado soberano ubicado dentro de Roma)
  • Entrada a la Basílica | Gratuita y sin necesidad de reserva previa
  • Consejo | Mejor llegar antes de las 8 de la mañana para evitar colas
  • Código de vestimenta | Rodillas y hombros cubiertos 
  • Bolsos | Sólo se permiten bolsos pequeños. No hay taquillas en el interior para dejar equipaje 
  • Cúpula | Se necesita entrada. 8€ si se sube a pie, 10€ si es en ascensor
  • Duración de la visita | La Basílica requiere de una a dos horas. Hay que sumar una hora extra si se sube a la cúpula
  • Accesibilidad | La planta principal es accesible para personas con movilidad reducida, pero la cúpula no.
 

Empezamos nuestra visita. Y lo que sorprende a muchos visitantes primerizos es que la experiencia no siempre es tan tranquila ni contemplativa como uno podría imaginar. La cantidad de gente lo hace casi imposible: colas que se extienden a lo largo de la plaza, controles de acceso estrictos y grandes grupos de turistas recorriendo el lugar a todas horas.

Por eso he preparado esta guía para visitar la Basílica de San Pedro del Vaticano; con toda la información que realmente necesitas saber antes de ir: cuándo visitarla, qué esperar, si merece la pena una visita guiada, qué «trampas» evitar, cómo aprovechar al máximo el tiempo una vez dentro y dónde encontrar algunas de las mejores vistas.

Porque, aunque pueda parecer una visita sencilla, un poco de planificación marca la diferencia. Y con el enfoque adecuado, y una pizca de paciencia, podrás disfrutar de una de las iglesias más impresionantes del mundo sin el estrés que muchas veces la acompaña.



Visitar la Basílica de San Pedro del Vaticano | Todo lo que necesitas saber


¿Cuánto cuesta visitar la Basílica de San Pedro del Vaticano?

En una ciudad donde casi todo es de pago (si, ahora hasta la Fontana di Trevi y el Panteón), es sorprendente descubrir que la basílica de San Pedro no requiere entrada: visitarla es totalmente gratuita. Y, por si eso no fuera suficiente, no es necesario reservar la visita con antelación.

Así que imaginad la cara de sorpresa de muchos viajeros cuando, después de varios días pagando en Roma hasta por respirar; descubren que la entrada a una de las basílicas más impresionantes del mundo está al alcance de cualquiera y no solo de quienes pueden pagarlo.

Peeeeeeeero, como suele ocurrir con las buenas noticias, esta también tiene su parte negativa: la enorme cantidad de visitantes y fieles que llegan a diario; ya sea para admirar las maravillas de San Pedro o para vivir su fe.

Aunque la visita a la Basílica de San Pedro es gratuita, hay una experiencia opcional que en este caso sí que es de pago: subir a la inmensa cúpula que la corona. Pero no os preocupéis, os explicaré con más detalle en el apartado dedicado a la cúpula. Así tendréis toda la información para decidir si merece la pena. (Spolier: la merece).

Una información importante a tener el cuenta |  Existen varias páginas web donde ofrecen supuestas entradas para la basílica. Ignoradlas por completo, son estafas ya que la basílica sigue siendo de acceso libre y gratuito.


Horarios de apertura

La Basílica de San Pedro abre desde primera hora de la mañana a última hora de la tarde; aunque el horario varía ligeramente según la época del año. Además, en determinados momentos, el acceso puede estar restringido por celebraciones religiosas o eventos especiales (como la elección de un nuevo Papa).

Salvo ese tipo de situaciones, estos son los horarios habituales:

  • De abril a septiembre (temporada alta) | Abre a las 7:00 y cierra a las 19:00
  • De octubre a marzo (temporada baja) | Abre a las 7:00 y cierra a las 18:30
Ahora bien, hay algo importante que debéis tener en cuenta. La basílica puede cerrar parcial o temporalmente al turismo debido a ceremonias oficiales o a la audiencia papal semanal que se celebra en la Plaza de San Pedro. Esto puede ocurrir los miércoles por la mañana, algunos festivos o fechas señaladas; aunque el acceso se reanuda normalmente a parte de las 12:30.

Peeeeeero, si viajáis en una época especialmente religiosa o cerca de algún festivo, lo más recomendable es comprobar la información actualizada en su web oficial antes de vuestra visita.


Seguridad y colas

Aunque la entrada es gratuita, esto no significa que se pueda acceder sin más.

San Pedro del Vaticano es uno de los lugares de peregrinación más importantes del mundo y, además, un imprescindible para quienes visitan Roma por primera vez. Esto solo puede significar una cosa: es uno de los destinos turísticos más concurridos del planeta.
Solo durante los meses de varno se estima que la visitan entre 40.000 y 50.000 personas cada día.

Así que preparaos para hacer cola. Las filas serpentean alrededor de la plaza antes de llegar al control de seguridad y pueden ser largas y lentas. En horas punta, la espera puede superar las dos o tres horas. Antes de ponernos nerviosos: la entrada para visitantes se encuentra en el lado derecho de la plaza, mirando hacia la Basílica. Puede parecer obvio, pero os sorprendería cuánta gente se confunde.

Una vez allí, tendréis que pasar un control de seguridad bastante similar al de un aeropuerto. Vuestras pertenencias pasan por un escáner y vosotros por un detector de metales. Es rápido, pero con tanta afluencia suma tiempo a la espera.

Importante | Evitad llevar mochilas grandes o maletas. No están permitidas y no hay consignas. Lo ideal es lo justo. Por cierto, las botellas de agua sí que están permitidas.


¿Cómo evitar las colas? (o al menos sobrevivir a ellas)

Os voy a ser sincera, visitar la Basílica de San Pedro no siempre es la experiencia tranquila y espiritual que uno imagina.

Soy repetitiva, pero es la realidad. La cantidad de gente puede llegar a ser abrumadora. Por eso es importante ajustar expectativas y, sobre todo, ir con estrategia. La mejor forma de evitar las peores colas es tan simple como efectiva: llegar lo más temprano posible.

La basílica abre a las 7:00 y, quienes entran a primera hora, no solo evitan largas esperas; también disfrutan de más tranquilidad en el interior. Entre mayo y octubre este truco es aún más importante.

Si no os queda otra que ir a media mañana o por la tarde, mentalizaos. Habrá colas. En este caso, llevad agua, algo para protegeros del sol, del frío o de la lluvia. Y sobre todo, paciencia. Aunque en buena compañía y con una buena conversación, la espera es más amena.


Código de vestimenta

En el Vaticano existe un estricto código de vestimenta que todos los visitantes debemos respetar, y que se aplica rigurosamente.

No importa si eres hombre o mujer: hombros y rodillas deben ir cubiertos. En el caso de las mujeres, también se recomienda cubrir el pecho como señal de respeto. Y sí, los sombreros deben quitarse al entrar.

Antes de entrar, un miembro del personal revisará que todos vayan vestidos correctamente. De no ser así, os entregarán unas «sábanas» desechables de color azul oscuro; una para la cintura si llevas pantalones cortos o falda y otra para cubrir los hombros. Es sencillo y tiene un propósito; demostrar respeto al lugar y a quienes lo recorren.


Accesibilidad

La planta principal de la basílica es totalmente accesible gracias a rampas y pasillos amplios.

Sin embargo, la Cúpula no lo es; tras el ascensor hay escaleras estrechas e inclinadas, así que no es recomendable para personas con movilidad reducida o claustrofobia.


¿Cómo llegar al Vaticano?

Llegar a San Pedro del Vaticano es muy sencillo. 

  • Metro: La línea A os deja en la estación Ottaviano-San Pietro, a solo 5 minutos caminando de la plaza.
  • Autobús: Varias líneas paran cerca; incluidas las líneas 40, 64 y 62. 
  • Taxi o coche: Si venís en taxi, será la opción más cómoda y rápida. Pero recordad que la zona frente a la plaza suele estar muy congestionada y el tráfico puede ser intenso. Y por tanto la carrera más cara. 
  • A pie: Si ya estáis cerca de Roma centro, podéis ir caminando. Es la opción más agradable y os permite disfrutar de los alrededores antes de llegar.


¿Qué ver dentro de la Basílica de San Pedro?

Llegó el momento. Estamos cruzando las puertas de la Basílica y .. ¡wow!

Lo primero que llama la atención es la magnitud. Columnas que parecen alcanzar el cielo; una cúpula tan alta que pasa casi desapercibida a primera vista. Es contradictorio, el interior es ensordecedor, te deja sin palabras; y a la vez contrasta con el ruido constante de los viajeros, de los clics de las cámaras y el brillo de las pantallas tomando fotografías.

Siglos de historia, de arte y de simbolismo concentrados en un mismo espacio. Así que avancemos sin prisa, levantando la vista para no perdernos nada y dejándonos sorprender:

  • La piedad de Miguel Ángel: En la primera capilla a mano derecha se encuentra La Piedad de Miguel Ángel. En teoría no necesita presentación, pero si hay algún despistadillo en la sala allá va. La Pietá es una escultura de mármol de la Virgen María sosteniendo el cuerpo de su hijo tras su crucifisión. Miguel Ángel la realizó cuando tenía poco más de veinte años en un solo bloque de mármol de Carrara.
    Está esculpida con una delicadeza que cuesta creer que sea una escultura de mármol. La suavidad de los pliegues, la serenidad del rostro de María… parece casi irreal.

 

Si caminamos unos metros llegamos a los siguientes puntos

  • El altar mayor, el Baldaquino de Bernini y la tumba de San Pedro: Bajo la gran cúpula, en el centro de la basílica se encuentran el altar y el baldaquino. Justo en el lugar donde se cree que se encuentra la tumba de San Pedro. Un lugar al que solo tenía acceso el Papa. Este es el lugar designado para que el Papa oficie su misa. Además de ser una obra de arte del artista Bernini. Lo más reconocido son sus columnas salomónicas, que lo convierten en uno de los iconos del Barroco.

Desde aquí, la nave se extiende, flanqueada por capillas. Cada una con su propia historia. 
Tumbas de antiguos papas, obrras de arte centenarias, esculturas de mármol creadas para honrar y representar escenas bíblicas.. Son tantos detalles que no sabréis hacia dónde ir. 

  • La escultura de San Longinos: También esculpida por Bernini, encontramos una de mis esculturas preferidas. Representa al soldado romano que, según la tradición atravesó el costado de Cristo con su lanza. Es impresionante el dramatismo que transmite. Quizás por eso es de mis obras preferidas.
  • El monumento a Alejandro VII: Una escultura que mezcla lo solemne con algo un poco inquietante. Veréis al Papa en actitud serena, pero debajo aparece una figura de la muerte levantando un telón. Bastante más impactante de lo que uno espera dentro de una iglesia. También de Bernini.
  • El monumento a Inocencio XII: No es tan espectacular como otros, pero es un buen ejemplo de las tumbas papales que vais a ir encontrando por toda la basílica. Si os fijáis, muchas siguen una estructura parecida: el Papa representado arriba y figuras simbólicas debajo.

Si continuamos hacia la parte trasera de la Basílica, llegaremos a: 

  • La cátedra de San Pedro: Se trata de un gran trono de bronce que, según la tradición, contiene la silla original del apóstol Pedro. Más allá de su autenticidad, lo realmente impresionante es el conjunto artístico: ángeles, nubes y una vidriera central que filtra la luz creando una escena casi teatral.
Aunque también hay una visita extra, las Grutas Vaticanas. Un entramado de galerías abovedadas donde se encuentran las tumbas de numerosos Papas y restos de las antiguas iglesias, construidas antes de la actual. El acceso está incluido en la visita a la basílica y no se necesita una entrada extra. 


Peeeero, bajos estas grupas se encuentra la Necrópolis Vaticana. Un yacimiento arqueológico subterráneo anterior a la actual basílica donde se encuentra un cementerio romano. Se supone que aquí es donde se encontró la sepultura de San Pedro, pero también varias tumbas paleocristianas. Esta necrópolis solo se puede visitar con visitas guiadas, organizadas por la Oficina de Excavaciones. Hay pocas plazas al día (unas 250), las entradas cuestan alrededor de 20€ por persona y podéis comprarlas aquí. 


Visitar la cúpula

Las mejores vistas de la plaza (y del horizonte romano) se ven desde la gran cúpula que corona la Basílica.

Subir a la cúpula tiene un coste extra, pero sin duda, merece la pena. Las entradas se compran en el atrio de la Basílica, tras pasar los controles de seguridad y vestimenta. Y dependiendo del tipo de ascenso hay dos tipos de entradas:

  • En ascensor | Tiene un precio de 10€ por persona. El ascensor solo os lleva a la azotea, después tendréis que subir unos 200 escalones más.
  • A pie | Tiene un precio de 8€ por persona.
Sea cual sea la opción que elijáis, llegaréis a la terraza de la azotea, donde hay una cafetería, fuentes de agua y un puesto con souvenirs.
Desde aquí, se accede a la galería interior de la cúpula, donde se puede contemplar el interior de la basílica y sus mosaicos dorados. Por no hablar de las vistas de la iglesia.. impresionantes.

Aquí comienza la verdadera subida. Las paredes se curvan siguiendo la forma de la cúpula y las escaleras se estrechan e inclinan. No es para nada una visita apta para personas claustrofóbicas. Además no hay un sistema de circulación unidireccional por lo que a veces tendréis que esperar a que pase el resto y, a veces, es algo incómodo.

Olvidaréis este esfuerzo al llegar a la zona de observación. La vista es una panorámica completa de 360º espectacular.

Pocas veces disfrutaréis de una vista tan bonita (especialmente si subís al atardecer). Para nosotros mereció la pena el tiempo y el coste adicional (y el esfuerzo físico) para llegar aquí.

 

Espero que si vais a visitar la Basílica de San Pedro del Vaticano, esta guía os ayude. Si tenéis algún truco extra o alguna duda que no haya quedado resuelta, podéis escribirme y os ayudaré con todo lo posible.

 

¡MUCHAS GRACIAS POR LEERME!

 

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