Antes de empezar cualquier viaje es recomendable mirar algunos consejos que nos faciliten nuestra estancia, especialmente si este viaje es fuera de nuestro país. Budapest es una ciudad sencilla y en la que es fácil moverse salvo por un pequeño detalle: el cambio de moneda. Para todos los que tenéis en mente viajar a esta preciosa capital europea, os traigo algunos consejos que pueden ayudaros y sacaros de algún que otro apuro.

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Tanto si sois de los que planificáis al máximo vuestros viajes como si lo dejáis para el último momento, es bueno consultar foros o blogs para conocer esos pequeños trucos o consejos que os ahorrarán tiempo, dinero y quebraderos de cabeza.

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  •  Si viajáis a Budapest en invierno, es mejor que olvidéis llevar un calzado bonito y que optéis por uno preparado para el frío, la nieve y el hielo. Quizás no os parezca el consejo más novedoso ni el más útil, pero os hablo desde la experiencia personal y creedme, no queréis pasar por la situación de tener los pies húmedos o fríos. En mi ocasión llevé unos botines «de agua» y unas botas altas planas, hasta ahí todo parece perfecto, pero no me aseguré de comprobar que no tenían ninguna pequeña grieta por la que pudiera entrar agua (es lo malo de recurrir a Inditex para comprar el calzado) y tras 2 horas de caminata llevaba el pie izquierdo empapado, helado y sin posibilidad de solucionarlo. El mejor calzado para estas situaciones son unas botas tipo Panamá Jack que, además de aislar del frío y del agua, evitan que te deslices en las zonas de nieve. Obviamente es una gran inversión (especialmente si son de marca), pero a la larga, si sois viajeros, lo agradeceréis.

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  • Lo más buscado en foros a la hora de viajar a Budapest es todo lo relacionado con el dinero y el cambio de divisa. Desde ya os digo que evitéis cambiar grandes cantidades de dinero en los aeropuertos y que viajéis sabiendo a cuanto equivale el cambio en ese momento. En nuestro caso cambiamos una mínima cantidad en el aeropuerto de Budapest (creo que fueron 5€) para así poder pagar el transporte hasta el centro. Los transportes urbanos aceptan euros pero nunca equivale al mismo precio.

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  • Aún a riesgo de repetirme, pero es algo que no debéis olvidar, intentad no pagar nunca en euros. Casi todos los comercios, museos, restaurantes, etc. aceptan nuestra moneda pero siempre redondean a la alza, por lo que acabaréis pagando más de lo que pagaríais con el florín húngaro. Encontraréis locales de cambio casi en cada calle, sólo tenéis que buscar la que más os convenza (no todas las oficinas ofrecen el mismo cambio) y la que aplique la menor comisión.

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  • La mejor forma de pagar exactamente lo que pagaría un húngaro es hacerlo con la tarjeta de crédito, prácticamente podéis pagar en cualquier sitio con vuestra tarjeta y, a diferencia de España, no necesitas un mínimo para poder recurrir a ella. Es importante que preguntéis antes de comer en un restaurante o pidáis comprar algo, si aceptan este tipo de pago (especialmente si no lleváis efectivo). En mi caso creo que lo único que pagué en efectivo fueron los tickets de metro y alguna que otra cosa suelta, tanto para los museos como la comida recurrí a la tarjeta, ahorré en comisiones y me evité tener que estar cambiando dinero.

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  • Si necesitáis retirar efectivo de un cajero podréis hacerlo sin problema y sin comisiones (siempre que vuestro banco lo permita). En mi caso, cuando comencé a viajar decidí crear mi cuenta en un banco que no me cobrase al sacar dinero desde el extranjero; a día de hoy EVO BANCO sigue siendo el que mejores condiciones ofrece para los viajeros, de hecho, la mayoría de chicos Erasmus crean su cuenta con ellos ya que permite sacar dinero desde cualquier parte del mundo sin comisiones 2 veces al mes, a partir de la tercera cobran 1€ por operación. Otra de las ventajas en los cajeros de Budapest es que no es necesario retirar una gran cantidad; en España el mínimo suele ser 20€, sin embargo allí pude retirar unos 1000 florines que equivale a algo más de 3€.

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  • Dejando a un lado las preocupaciones económicas, pasamos a otro consejo que a nosotros nos vino de lujo: si queréis visitar el Parlamento comprad las entradas días antes por Internet. Las colas que se forman allí son horrorosas y seguramente si vais en el momento no tendréis plaza. Además se hacen tours en diferentes idiomas, por lo que merece (y mucho) la pena comprarlas desde casa y organizar el día en torno a la visita. Con la entrada ya comprada sólo tendréis que llegar unos 5-10 minutos antes.

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  • Todos evitamos hacer llamadas cuando viajamos, así que si no es necesario ponernos en contacto telefónico lo mejor es activar el modo avión ya en el aeropuerto de salida e ir conectándonos al WIFI del hotel o de los restaurantes para comunicarnos con nuestras familias o para buscar información. En el caso de que necesitéis llamar a alguien de Hungría el código es 0036. Eso sí, si ya tenéis prevista esa llamada (como fue mi caso, para contactar con el dueño de mi alojamiento) no olvidéis activar el servicio de Roaming desde España o la llamada os saldrá carísima y sobre todo BAJO NINGÚN CONCEPTO activéis la itinerancia de datos para tener internet en vuestro móvil, casi todos los locales te dan la contraseña para poder conectaros y la factura será monumental si accedéis a vuestra conexión.  

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  • Nosotros no pensábamos coger un taxi en ningún momento ya que todo lo que hemos leído en foros antes de viajar es que los taxistas tienen muy mala fama, incluso para los húngaros. Nosotros teníamos en mente recurrir a ellos sólo en caso de extrema necesidad (como llegar tarde al aeropuerto o que no quedasen transportes urbanos por el horario) pero teníamos entradas para la ópera en el teatro Erkel y no nos daba tiempo a llegar, así que compartimos taxi con otra pareja española que conocimos por casualidad. ¿Experiencia? A pesar de dividir el dinero entre las dos partes me pareció excesivo y abusivo el precio para el recorrido que hicimos, así que ya sabéis ¡evitadlos siempre que podáis!

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  • Si vais a visitar los baños Széchenyy y no tenéis previsto pasar por el hotel después llevad vuestras propias toallas. Alquilarlas allí no es excesivamente caro, pagáis 6000 florines y os devolverán 4000 cuando entreguéis de nuevo vuestra toalla, pero es cierto que pagar 6€ por una toalla que al final tienes que devolver no es lo que más apetece. Eso sí, intentad evitar la típica toalla finita de Decathlon; en otras situaciones vienen muy bien, pero aquí se empapan por la humedad y el vaho y al final tendréis una toalla mojada y fría. Otro consejo es que evitéis alquilar las toallas más baratas que ofrecen los baños, son más bien una sábana finita y tendréis el mismo problema que con las toallas de microfibra.

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  • Por último y aunque parezca evidente, si vuestro viaje de vuelta es desde el aeropuerto, salid con bastante antelación de vuestro hotel, especialmente si tenéis que facturar maletas. En mi caso, no se tardaba más de una hora en desplazarme desde mi apartamento hasta el aeropuerto, aún así decidí salir con algo más de dos horas de margen. ¿El motivo? Nunca sabes si vas a coger un metro en dirección contraria, si puede haber un corte de carretera o si se retrasará el autobús. Es mejor llegar pronto, el aeropuerto tiene tiendas y algunos sitios para comer, además de WIFI gratuito, por lo que no se hará pesado.

 

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Espero que estos consejos os sirvan a la hora de planificar vuestro viaje y os ayuden a disfrutar un poco más la ciudad. Si tenéis alguna otra duda podéis preguntarme y os contestaré sin problema ¡no os cortéis al comentar! y si os gusta mi blog podéis suscribiros a él. Muchas gracias.

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