Que Italia merece la pena es un secreto a voces. Italia es un país bellísimo, con infinidad de monumentos históricos y edificios que seguro os enamorarán desde el primer segundo. En esta ocasión os muestro una ruta en pleno corazón de la Lombardía y de la capital del renacimiento italiano. Andiamo?

 

 

Allá por el mes de Septiembre, empezamos a planificar el viaje para el puente de Diciembre. El año pasado fui dejándolo y cuando quise buscar un destino, todo era demasiado caro y fue imposible viajar; así que este año fui previsora.

Mi intención era hacer una ruta por varias ciudades, pero mi acompañante (en este caso mi madre) no tenía tantos días, así que lo redujimos a Milán y Florencia. El vuelo de ida salía desde Madrid a las 20:40 con la compañía EasyJet con destino Milán y desde allí nos moveríamos en tren. 

Nuestro vuelo llegó a Milán Malpensa a las 22:50 de la noche. Milán tiene tres aeropuertos, pero están bien comunicados con la estación Milano Centrale gracias a autobuses de varias compañías. Encontrar los autobuses es sencillo ya que se encuentran en la salida de la izquierda, justo frente a ésta. El billete cuesta 5€ por persona y se puede comprar en el mismo autobús. Supuestamente están equipados con WiFi pero nosotras no conseguimos conectarnos en ningún momento.

El trayecto dura unos 40 minutos (dependiendo del tráfico) y os deja justo en la puerta de Milano Centrale. Al llegar tan tarde nosotras tuvimos que coger un taxi para llegar al hotel, pero si vuestro vuelo tiene un horario más «decente» que el nuestro podréis coger alguno de los tranvías o autobuses que salen desde allí. El taxi costó 10,20€ (un precio bastante aceptable sabiendo lo cara que es la ciudad) y ¡por fin llegamos!

El hotel elegido para esta primera noche era Hotel Roxy (pinchando en el nombre podéis ver su página en Booking), a unos 15 – 20 minutos caminando del Duomo. Tengo que reconocer que íbamos tan cansadas que olvidé hacer fotos del hotel, pero os dejaré alguna de la web para que podáis verlo.

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¿Cosas buenas del hotel? Tiene recepción hasta las 23:30 y no tienen problema en esperar si llegáis más tarde. Las habitaciones tienen buen tamaño y la cama es muy cómoda, además tienen baño privado y WiFi y podéis dejar las maletas en una consigna aunque ya hayáis hecho el check-out, pero lo fundamental es su ubicación. Está relativamente cerca del centro y tenéis un tranvía directo a la estación a 1 minuto del hotel, además de que el personal es muy amable y servicial.

¿Cosas negativas? Aunque tiene una decoración bonita y las habitaciones son espaciosas, es un hotel MUY ruidoso. Desde mi habitación escuchaba los ronquidos de dos habitaciones diferentes y la conversación de una pareja de otra habitación. Para mi (y creo que para la mayoría) lo fundamental de un hotel es poder descansar, y apenas dormí en toda la noche. 

¿Lo recomendaría? Quizás con unos buenos tapones sí (o si sois de sueño profundo), sino quizás es mejor elegir otro hotel donde poder dormir sin ruido de fondo. 

Después de un ferry, un par de aviones, un autobús y un taxi, es hora de dormir. Mañana nos espera un día repleto y hay que coger fuerzas. Si queréis descubrir Milán conmigo, no os perdáis la próxima entrada.

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Buonanotte a tutti!

 

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